miércoles, 18 de junio de 2008

MEDITACIONES EN UN MC DONALDS





  1. Tal vez salga una oportunidad de ver a la gente reflejada en los vidrios. Una vitrina es otro océano dentro de esta ciudad. Pero al voltearnos sólo quedamos en la planicie de la vida sin deseos. A veces las cosas tienen nuestra máxima saturación. Ese rostro, el del cristal de los almacenes, puede que sea nuestro único y denostado reflejo.



  2. Existe un burócrata que pone sobre su escritorio nuestro legajo de hojas y lo subraya fríamente. Luego otro que lo compara y encuentra que no tiene ninguna similitud con nada en ese momento. Lo sellan y se lo envían a unos archivistas que le asignan un fólder con una pestaña que dice “textos rechazados”. Del otro lado, afuera, bien afuera, el autor apenas se entera del tiempo que ha perdido.


  3. Vuelven los buses. Suben y bajan las personas. Las uñas de los dedos de los pies crecen y la barba comienza a encanecerse. Y se moja el pan en la misma taza de café.



  4. El tipo triste que se sienta en un Mc Donalds y hojea un libro nuevo. Un tipo sin trabajo y sin ganas de pensar demasiado. Cada día se aleja más de este clima. Parece sentirse cada vez más frío.



  5. Migrañas chinas y manchas volátiles. De mañana contrae el sol. El dolor puede apagarse, pero siempre hay demasiada luz.


  6. Tentación: alejar la tinta que envenena el vaso. Abrir una hoja con la palabra mosca. La imagen de una bestia que se asoma en el blanco de los ojos.


  7. El bolígrafo ha dejado una huella azul sobre el papel. Sin embargo todo parece un largo prisma de silencio.