jueves, 26 de junio de 2008

UN AMIGO PIDE AZT

Sobra lo dicho sobre este aquí y este ahora.
Qué más da voltear y ver la hilera de cuartos.
Sobra todo y todos estorban.

Los brazos cuelgan en gravedad y el sudor
es amarillo como la transfusión de un canario.

Pero el mundo cambia en su percepción.
Ahora tiene orillas.
Orillas donde la muerte yace en un helado derretido,
donde esa mueca absurda del sexo
sólo abrió los ojos a la espera.

El destino y sus plazos.
La fragilidad.

Una vida (por ti, para ti)
puede derivarse a lo posible.
Palideces en AZT.

No llores,
te escucho,
aún sigo al otro
lado del teléfono.

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