jueves, 3 de julio de 2008

ALGUIEN ME DIJO: ESCRIBÍ TODO EL DÍA


Y movía el dedo. Movía el dedo haciéndose pasar por listo: talento Payeras, inténtalo, interprétalo. Me reí como estúpido. Agarré mi chaqueta mojada con el vino y tomé una servilleta para limpiarla. En la noche, al llegar a mi cama, me di cuenta que soy idéntico a lo que más odio: ladrar sabiduría. Los perros sólo vienen a cagarse en mi jardín.

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