martes, 15 de julio de 2008

BUENA SUERTE

Un día treinta.
Resulta que no pagaron el viernes como esperabas y lo harán mañana, resulta que ninguno tenía un quinto (ni siquiera la vieja usurera, prestamista), resulta que se te enfermó el niño y tu esposa con sarcasmo te sirve un plato vacío, resulta que llevás la misma camisa y el mismo pantalón de ayer, resulta que tu hermano no mandó remesa, resulta que hay que pagar el cuarto, resulta que te cortaron la luz, que no hay agua en la colonia, que no hay medicinas en el IGSS. Resulta todo eso y en la fábrica pagan el sábado 31.
Allí vas de nuevo sin hablar con nadie, atravesándote las calles, ya son las siete y no querés llegar a tu casa. Al caminar te ahorrás un quetzal en camioneta, la parada del segundo trasbordo no está tan lejos. Empieza a lloviznar, arrecia un poco, sacás un suéter de la mochila, le sacudís las migas de pan, te lo ponés. Llegás al arriate, pasa un carro a toda velocidad y te escupe agua y lodo, todo se queda escurriéndote. La rabia.
En la parada está la camioneta completamente llena. Pagás y el chofer te mira con su proverbial desencanto por la vida. Adentro hace un calor húmedo y huele como a hocico de perro. Te quedás cerca de la puerta para poder respirar un poco, la gente no se corre. El bus despega con un rechinido de latas viejas, casi te bota el movimiento abrupto, la mochila se te cae en las piernas de una tipa neurótica y te maltrata. Con el tiempo, y mientras todo se adentra en la oscuridad de un asentamiento, la camio se va quedando vacía. Lográs un asiento y recostás tu cabeza en la ventana, casi dormís, oís algo en el sueño, no sabés qué te dice y despertás. Tres tipos subieron: uno va sentado junto al chofer, otro va parado en la puerta de adelante y otro en la de atrás. Como era de esperarse sacan una pistola y comienzan a despojar a los pasajeros, meten todo en una mochila roja. Hacen una minuciosa requisa, allí van celulares tarjeteros, van lentes oxidados, van billeteras viejas, chumpas de lona, anillos de graduación y llegan hasta vos, ¿qué les vas a dar?, el tipo te mira y te vomita un montón de palabrotas. Metés la mano en la bolsa en el pantalón y le das tu billetera, cuando la abre se da cuenta de que sólo hay cinco pesos y se enfurece, te pega y te apunta con su arma, vos ni siquiera te inmutás, muy dentro de vos deseas que la pistola se dispare y te deje bien muerto en medio de todos los sillones, así como se ve en las noticias de la tele todos los días, pero no, sólo te pega en la cabeza y te saca un poco de sangre, desvalijan al chofer y se bajan. Se hace un silencio en el bus, alguien atrás llora quedito. Mejor te bajás, aún está lloviendo y el golpe te tiene adolorido y mareado, es mejor irse caminando y tardarse un poco, total, ¿para qué vas a llegar temprano?, mañana será sábado y pagan. Sabés, lo sabés muy bien, hoy tuviste buena suerte.

8 comentarios:

Claudia Navas dijo...

me gustó mucho, es fácil ver esta historia, me pasó como un corto por la mente.

Vania Vargas dijo...

genial!

Analu dijo...

las imágenes continuan en mi cabeza... por un momento, crei estar en tan dichosa escena. me agradó. simplemente genial!

Luis Villond dijo...

Hay una diferencia entre la ficción y la verdad. La gente se cautiva con este relato, cierto, pero la forma vivencial y la desdicha es lo que cuenta, lo cotidiano, lo real...

Lau Fu dijo...

¡Hola! Es una grata sorpresa encontrarme tu blog. Un abrazo.

Lunatika dijo...

la normalidad con la que la serie de eventos desafortunados se presenta es aceptada, a mi modo de ver, de dos maneras: con mediocridad y resignación o se hace en el otro extremo, de forma heroica.
Sin embargo, siempre hay un destello que algunos llaman suerte.
Saludos =)

cristian Mejia dijo...

Ojos en la cotidianidad, y resulta que estamos en paz, ?Porque aqui no hay guerra? esa nube se fue... y regreso. Buenisimo clip

Pablo Bromo dijo...

Otra vez bróder, imagen tras imagen...

Éso y la realidad rechinando cómo latas viejas, son lo que hacen de tu narrativa algo sagrado compa!!

Un abrazo y a ver cuando un buen trago, P.