martes, 29 de julio de 2008

LA GENTE SERIA

No hay nada más difícil que posar para una fotografía.
A mí me pasa. Todo se me descompone cuando alguien saca la cámara. Me es difícil ponerme en pose; ni siquiera puedo sostenerme, me da vértigo y tengo que buscar algo estable donde asirme. Entonces me pongo serio, quiero lucir serio. Respiro profundo, contengo el aire en mis pulmones, me peino, me pongo la camisa adentro del pantalón y hago lo que yo creo el mejor acto de mi vida.
Luego de la asechanza del flash me quedo seco, como si algo me faltara, me quedo atolondrado, viendo luces y me cuesta mucho reintegrarme. Además me embarga un sentimiento de clonación. Sí. Clonación. Como si de pronto un mutante ha salido de mí y anda por y para desgracia del mundo.
Me alarma que de todas las expresiones que puedo gesticular, deba optar por la más avinagrada y predecible: la seriedad.
La historia es un largo panegírico de personas aparentemente serias que estaban aparentemente seguras de lo que hacían. Así las recordamos, posiblemente por los retratos que quedan de ellas.
Siglos y siglos nos han enseñado que la gente seria siempre tiene la razón o da la razón. Es el peso que nos agobia cuando tenemos que mantener la mueca ante las cosas más ridículas de la vida: hacer trámites, pedir un trabajo, hacer valer nuestra opinión o posar para un retrato.
No es fácil ser una persona seria, pero, ¿alguien quiere ser serio en realidad?

4 comentarios:

Pablo Bromo dijo...

Detrás de toda seriedad, hay un acto heroíco de humorismo...

Un abrazote bróder, P.

Toto dijo...

Buen blog, me gusta, lo visitare amenudo.

jesusnoesmisalvador dijo...

Me gusta todo, menos soda stereo, pero nadie es perfecto.

Laly dijo...

Totalmente de acuerdo contigo!!

Me ha gustado tu espacio.

Saludos desde Argentina

Laly