martes, 1 de julio de 2008

PALIMPSESTO



Al principio asentí. Mmmmmhhh. No sabía de lo que me hablaba. No sé por qué me quedé escuchando. Pasaba el mesero. Yo jalaba un trago. Cruzaba las manos. Le demostraba mi interés. Mientras, adentro, yo hacía listas. Pintaba todas las superficies, suspendía objetos desde alturas enormes. Horas y horas con un artista. Luego esa palabra: palimpsesto. La mencionaba exageradamente. Por la mañana él viajaría a Nueva York. Palimpsesto. Palimpsesto. Palimpsesto. Estábamos borrachos. Javier, aún no me voy espera que termine esta historia. Una hora más tarde seguía hablando de sí mismo. Qué desagradable. Di una vuelta con los ojos por la galería de arte contemporáneo. No había más que artistas. No había gente brillante. Sólo palimspestos quietos y temerosos, en las paredes y en los rostros. Palimpsestos que se me borraban en las manos.

1 comentario:

Staff - eze nika dijo...

Gracias por esa oda a lo esfímero.
Buena onda pasearse un por el chucho.

Saludotes.