lunes, 18 de agosto de 2008

RETRATO DEL MAL

Me siento culpable cada vez que escribo. Me siento culpable cada vez que termino una hoja y alguien más la lee. Me siento culpable de creer que puedo hacer literatura. La gente que hace literatura se hace literato. Me siento culpable de eso, de decir que soy literato. Esta es una cadena de culpabilidades que al fin de al cabo resultan siendo pura retórica.

Alguna vez leí una frase que me gustó, algo encapsulado en un libro y que me motivó a escribir. Alguien me dio la receta para hornear el pastel y lo quemé. Alguien me aplaudió y canté 4 canciones más. Alguien me empujó y yo resbalé. Nadie me advirtió que sería más fácil si no tocaba con mis manos impuras la prístina hoja en blanco que tenía enfrente.

Nadie debe ser llevado a la cárcel por el simple hecho de escribir, como nadie debería ser llevado preso por desnudarse. Pero si uno escribe y luego publica, es lo mismo que salir desnudo y asustar a la señora que vende el pan: se desfigura la delgada línea entre el amateur semianalfabeta y el genio. Es un crimen.

Así que convertirse en un mal escritor es lo mismo que transformarse en un genio criminal. Yo soy un criminal: he publicado algunos libros no muy importantes, me he llamado a mí mismo escritor, me han llamado escritor y hasta la fecha no he usado guantes quirúrgicos para tocar ni para decir lo que quiero.

Aprecio mucho a la gente que me hace ver las cosas y que mediante su crítica intenta hacerme entrar en razón. Tengo varias personas que me desalientan por mi bien y por el bien de la literatura. Me acusan de todo: oportunista (eso fue lo primero que me dijeron), pretencioso, degenerado, desencantado, consumista, mediocre, farsante, cínico, iletrado, inseguro, ingenuo, pajero y otro montón de adjetivos de ese tipo. Desgraciadamente escribir es lo mejor que puedo hacer (lo que no significa que lo haga bien).

Quizá lo más difícil de todo ha sido sobrevivir. Cuando llego a pedir un trabajo, los empleadores miran mi hoja de vida y se ríen. Les parece estúpido que diga que soy escritor. Todo el mundo piensa que un escritor es una persona pomposa y no un desempleado que —si ellos lo solicitan— les puede tirar la basura y limpiar sus inodoros. Creen que los escritores vivimos en ciudades cosmopolitas, tenemos dinero, agentes literarios, cenamos con embajadores, dictamos conferencias en auditorios llenos y nos acostamos con muchas mujeres. Entonces me responden

—fíjese que ya dimos la plaza—

y no me dejan otra opción que darme la vuelta y largarme.

9 comentarios:

Alan dijo...

Me llegás por turbio, yo voy a postear algo parecido en un ratito, pues tomé la idea de algo que encontré en el blog de Omar Pimienta. Estamos nadando sincronizados, quizás influidos por estas olimpiadas Milli Vannilli. Abrazo broder

Ana dijo...

Nadie dijo que sería fácil. Afortunadamente

ta

Oswaldo J. Hernández dijo...

Ese poder nímio de sentirse sobrevalorado, el self-loathed. No más confianza en nada, nadie nisiquiera en vos... salvo si esa poca autoconsciencia sirva al absurdo de una endorfina/morfina involuntaria, espástica en el interior del arrugado cerebrito.
No obstante, quizás.
Saludos.

CARLOS dijo...

Quizás en esa dificultad está el quid de la cosa, como te dicen... No lo sé, lo que sí he sentido en más de una ocasión es la presión de los demás en mis intentos de ser escritor o poeta, para dejar abandonada una pasión íntima por contar cosas de algún modo... En mi caso, caí en un profundo olvido de sequía que se prolongó durante más de diez años, mermando la felicidad que el sueño de la literatura me daba y la libertad que gozaba escribiendo y leyendo. Publiqué algún relato en pequeñas revistas y me leyeron en radios nacionales, en concursos de relatos también tuve algún triunfo, pero sólo encontré miradas oblicuas de desconfianza o sorpresa y desánimo por los más cercanos. Tras todo esto, tras estos diez años de olvido de mí mismo, ha comenzado a pujar en mí la necesidad de contestarles a todos aquellos que no creyeron en mí para ser capaz. Lo cierto es que estoy en una situación parecida a la tuya, pero con el agravante de que todas aquellas opiniones contrarias, me desvincularon de tal modo del mundo que debía haber elegido, que ahora siento que no puedo reintegrarme en él con facilidad y me acompaña muy pesadamente la frustración. Pero también de esta frustración de entonces, prolongada y sentida nuevamente, me impulsa a seguir escribiendo, con lagunas de no saber qué y hacia a dónde, pero, indudablemente, también con la inseguridad del cómo voy yo ahora a retomar aquella actividad y a demostrar esta pretensión mía de escribir. He de creerme pues, que puedo, hemos de creer que las dificultades también nos ayudan a conseguir nuestros sueños, y que estos, tarde o temprano se materializan. Un saludo fiel!

Luis Villond dijo...

No me parece extraño en nada. Recuerdo cuando trabajaba vendiendo tacos. Luego cuando gané un miserable premio por pura necesidad escribi lo que no me parecia al respecto cuando alguien te reconoce por la calle. Un periodista de esos que hacen su dia porque no tienen otro trabajo en la universidad me dijo: Vos sos el cuentero verdad? sonrei estupidamente, qué se puede esperar de todos ellos. El aula donde estudio es toda Guatemala resumida, lees un poema y se quedan viendo como que no existe la cosa. Salvo por algunos por supuesto, a veces estoy tan deprimido que quiero quemar todo. Pero está ese algo que te salva: las palabras. Ahi estarán, las palabras escritas jamás se van... nunca nunca, oh sí.

CARLOS dijo...

Y que no se vayan las palabras porque son las únicas que en el fondo nos sanan, nos curan y nos salvan...
Un abrazo!

MarianoCantoral dijo...

viejo, mas alla de la pura retórica, vos sos un gran escritor, y alabo de que aun no uses guantes para decir lo que querras decir..."escibir sin condones sui generis en los dedos" (Mariano Cantoral.

Frases que yacerán en espacios de internet que han decidido compilar frases de otros.

Lo puedo ver en un año milenario y extraterrestre:

"Así que convertirse en un mal escritor es lo mismo que transformarse en un genio criminal" (J. Payeras)

Ulises Bloomsbury dijo...

Con todo el cariño del mundo, que hijo de puta sos para escribir mi amigo... jajaja

Ulises Bloomsbury dijo...

Don Javier Payeras, hablabamos con un amigo, Fernando Mareira sobre este texto y pensamos publicarlo EnUnaSolaHoja, un boletin que publicamos en la Facultad de Humanidades, espero lo veas por ahì en mi blog. Hasta luego camarada.