viernes, 3 de octubre de 2008

CONSEJO DE UN DISCÍPULO DE MORRISSEY A UN FANÁTICO DE BOLAÑO





Es más difícil tener autoestima. Uno garrapatea en los cuadernos porque no sabe hacer otra cosa. Claro. Hay Nabokovs ajedrecistas; Hemingways cazadores y diestros para dar una pirotecnia de golpes a cualquiera. Pero todo eso esconde el mismo miedo. Miedo a no ser leído.






Creo que escribir tiene que ver con cierta sensación de desamparo. Así se comienza. Luego de ganarse el aprecio de los demás, viene la necesidad de conservarlo. Eso lleva de inmediato al cinismo, un cinismo que es ante todo desprecio por el lector, tomando en cuenta que el primer y más estricto lector es quien escribe.




Es muy grato sentarse y ver el vacío en la página, luego aporrear el teclado hasta alcanzar velocidad. Luego cerrar la hoja con una conclusión poética. Hacerlo cada día y de por vida.



Hay que tomarse en cuenta. Tomar en cuenta que nunca se adquiere suficiente soledad.
Escribir es fornicar con los demás. Hacerlo con fluidos y con riesgos. Con todos los riesgos que asedian a la sinceridad.

5 comentarios:

Alma Karla dijo...

Así es el miedo, así es el complejo de inferioridad.

Me encanta este post.

Saludos

tetrabrik dijo...

es así

Luis Villond dijo...

"En aquel tiempo yo tenía 20 años y estaba loco, había perdido un país pero había ganado un sueño. Y si tenía ese sueño lo demás no importaba, ni trabajar ni estudiar en la madrugada junto a los perros románticos".

Roberto Bolaño.

Ulises Bloomsbury dijo...

«Vous êtes tous des poètes et moi je suis du côté de la mort.»
J. Rigaut.

A la salud de Bolaño, quien fue adoptado por los escritores por urgencias temporales.

Songo dijo...

Como diría el mero Morrissey "si eres tan entretenido, porque estás solo esta noche."

Ese escrutinio feroz que es miedo y vértigo y adrenalina.