miércoles, 19 de mayo de 2010

ESCENARIO TACHADO (PARA SERGIO VALDÉS)


(Tierra en Trance/Glauber Rocha)

  • Es el café al cortarse las venas. Agonía. Mala poesía. Empujando de manera complicada. Con solemnidad. Pero la tarde no seca en todos los desgraciados minutos. Nada recibe la influencia de la aguja que sorbe la tinta.

  • Destrozos.
  • Luego las horas de aburrimiento. Nada surge de este medio día invasor. Se aburren los ojos de tanto ver los carriles de las autopistas. El error de hacerse vínculos que luego no se pueden abandonar. Es una locura quieta la que me amarga.
  • Por encima de este cuadro, el cielo descansa apagado y apacible. Este paisaje es una pantalla, la vida es una sala oscura.

  • El arte es rescribir. Nada impide copiar líneas perfectas.
  • La reescritura es una venganza. Narrar es un suicidio mal planificado. Suicidarse con todo gusto: elegir el escenario adecuado, en la época y el momento justo. El lector es testigo, juez y culpable.

  • *
  • El cuaderno tachado. Higiene mental. Exhibición y cenizas.
  • Llega la hora de decirme: todo descubrimiento no tiene sitio en la acción verdadera. Dudo. Miento. La acción contrasta con la soledad.
  • Resistencia, palabras oscuras y sentimientos dulces con finales predecibles. En el cuarto a oscuras, pedazos de mí se reconstruyen.

  • ***
  • Se destrozan las toxinas de aquella tarde y cae la llovizna. Llamar corazón al apetito. Nunca regresaré, la poesía es mi tránsito.
  • Visto en hoteles.

  • Los hoteles con televisiones viejas. Se apaga la luz y sobra la oscuridad. Sólo el resuello, el clima del alcohol. Sólo pensar en voz alta..

  • El extremo más gris desde lejos.

  • (...)
  • Sin gloria no habrá ruinas.
  • Los días se hacen migas sobre las páginas. Demasiada gente alrededor, y todos me son ajenos.
  • Cosas sencillas, sílabas para un coleccionista de rarezas.

  • La tarde no es más que una fosforescencia visible.

  • La sinceridad siempre deja un vacío.

  • Luego el vacío.

  • Los fragmentos de un espejo son como los ojos de un niño muerto.
  • El niño guardaba mi cabeza en el útero de un televisor en blanco y negro. El color se ha inventado a partir del blanco y negro, que también son colores. Colores de la histeria en los miles de matices de gris que tiene la lluvia donde yacen debajo, apaleadas, las palabras.

  • Resaca total.
  • Amanece tarde. Alrededor sólo veo cuerpos vacíos, sólo cuerpos vacíos.
  • Todo es parte de este relato fragmentado

  • La obsesión por salvar las cosas pequeñas. Lo cotidiano. Los pequeños actos que resisten en los grandes pensamientos. Las hazañas menores.

  • ***
  • La lección que da el lector: no se vive tan bien como se lee una historia.
  • Olor a comida y a pantalones húmedos.

  • La tersa mirada del loco.

  • Mis notas hacen fricción y las palabras son un murmullo. Voy lento, atropellándome, armando líneas de un idioma destrozado

2 comentarios:

MBI dijo...

la negación de la locura...
esa extrema lucidez
tan peligrosa.........

Lester Oliveros dijo...

dale Javier, que nos falta un libro para que se empareje la mesa. Suena a una buena novelita.