martes, 8 de junio de 2010

UN COLAPSO TEMPRANO DE LA MEMORIA (PRÓLOGO DEL LIBRO VEHÍCULOS PESADOS DE ALFREDO TREJOS)



(Paris Texas/Win Wenders)
  • Estaciones de luz blanca. Camiones aparcados a un costado de la carretera. Pláticas intermitentes acerca de sucesos recientes en la ruta.¿Existe una necesidad en el no dormir? Café o pastillas. Los vehículos pesados desplazándose como enormes ballenas sobre el asfalto. Desde arriba el camino resulta siendo como una caligrafía. Las ruedas se gastan antes de que el final de la ruta aparezca. La experiencia es interminable.

  • Por momentos una ciudad asoma. Avizora su estabilidad lejana. El cansado reptar en el cuadrante de la radio. El tacto curvado por el volante. Los ojos actuando en cierto desvelo encuentran su puerto de llegada. El encierro en la cabina de la White Commander hace pausa. Nunca se ha llegado a un sitio si al día siguiente hay que despedirse. Un colapso temprano de la memoria. El freno. Abrir la puerta y saltar de la grada del cabezal. De inmediato se forma una cadena de gente para vaciar el contenedor. Cansancio, beberse un trago antes de llegar a la casa. Un poco de dolor en la espalda. Cansancio, beberse un trago. Beber.

  • El niño observa las manos de su padre durante la cena. Su rostro está fijo en otra parte. Advierte la mirada de su hijo, pero no dice nada. Mastica en silencio y comenta cosas triviales que pasaron esa semana. Silencio. Luego se levanta y deja al niño frente al plato vacío. Un silencio redondo entre ambos.

  • Todo lo que sucede en ese presente ahora está escrito. La memoria de una cabina aspirando oxígeno de la noche. Las luces altas que se aproximan y que de frente bajan su intensidad. Las gasolineras. La cerveza más helada que la oscuridad. Caminos vacíos de día en la madrugada. Rutas que de un momento se enlazan. A veces entre un punto y otro algo se aproxima, alguien pide jalón a la orilla de la carretera. A veces lo único que cabe son los pensamientos. Ideas reptando por las contradicciones. El otro amor, el que se queda esperando en otro sitio.

  • Las manos escriben con dificultad lo que sucede atrás del windshield. Desde dentro las líneas blancas percuten unas tras otras y queda cierto movimiento de avance que engaña. El niño viaja con su padre y trata de inventar un destino, una ruta común. Se rebalsan los motivos que opondrá la vida más tarde. En ese momento es él junto a un tipo enorme que vela su propia nostalgia. Vendrá un tiempo, un tiempo para hablar de los días transcurridos.

  • Hacer una carta de experiencia y en el lugar más maldito de la página poner la ternura.

  • ¿Cómo dejar de escribir si la poesía aguarda en las palabras de otro? Las cosas inciertas de la vida que me trajo a este libro, a este Alfredo Tejos, a este amigo.
Guatemala, Enero 2010

1 comentario:

Prado dijo...

hermoso libro y hermosa referencia fílmica. La fotografía de Wenders en América. Genial. Saludos.