jueves, 26 de agosto de 2010

SÁTURDAY


(Paranid park/Gus Van Sant)

El dolor de cabeza y la sed te despiertan. La mancha amarilla del sol se borra lentamente y descubrís que este no es el techo de tu habitación, que llevás puesta la ropa del día anterior y que estás acostado sobre el sofá de una casa que no conocés.

Después de restregarte los ojos descubrís que a un lado tuyo, sobre una mesita llena de botellas vacías y de ceniceros llenos, está tu teléfono celular: son las 9 de la mañana, tenés 20 llamadas perdidas y ocho mensajes.

Hacés un esfuerzo increíble para levantarte y buscar tus zapatos. Un recuerdo te atraviesa como lejano zumbido: es la casa de la prima de la amiga del amigo que te llevó a la fiesta. Una casa de condominio. La memoria viene como relámpago: estás insultando al vecino que llegó a callarlos, todo en defensa del derecho a la integridad parrandera del sábado. Como premio a tu entereza te obligaron a beberte media botella de whisky en dos tragos.

Tímidamente te acercás a una puerta que está entreabierta. Ves a tu amigo que duerme plácidamente en brazos de la gordita que llegó de último. La habitación de la par está cerrada con llave, te imaginas que es el cuarto de la dueña de la casa.

Antes de salir, enfrentar a tu novia (con la que peleaste a gritos por teléfono) y sobrevivir al solitario y cruel domingo, revisas tu billetera para ver si te queda algo para tomar un taxi. Lo único que encontrás son las facturas de la fiesta que patrocinaste anoche, y entonces, poco a poco, te das cuenta de la verdad.


4 comentarios:

MarianoCantoral dijo...

Genial Javier!

Me teletransportó a una vivencia propia, bastante semejante.

el Garza dijo...

Sí, hay experiencias universales que son tan propias... aunque si yo la titulara "Fríday" sería lo más adecuado.

Pablo Chuken dijo...

Y "Mondays" es aún peor...

Alkuadrado dijo...

jajaja cabal así es!