viernes, 28 de enero de 2011

PULP


(Wizard of Oz/Victor Fleming)

El siniestro cine.

Existe una intensidad cuando los referentes se cruzan y son comunes dentro de un grupo. Es una manera sutil de tomar decisiones estéticas. Es como estar sentado junto a otros compañeros de clica y decidir quiénes serán las próximas víctimas. Coincidir es una manera de asumir complicidades.

Con el tiempo he aprendido a serle fiel a mis gustos, licuando -eso sí-, pero rectificando su valor y su aporte en mi vida. Uno es lo que elige en las enormes estanterías del supermarket-mundo. Y el gusto es una de las pocas cosas a salvo de la corrección política y académica.

Como buen y pretencioso lugar común que soy, me gusta el cine. Ya sé, sobran los escritores posmo que repiten la misma frase. Pero de verdad me gusta. Si no hubiera visto Alphaville un llovioso lunes en la Alianza Francesa, mi vida sería distinta. Mi sueño de palpar esas imágenes en blanco y negro expectorizadas por Godard. Mi rutina de tomarme una botella de Quezalteca mientras hablo sobre alguna película rara o gacha o porno-violenta con algún resignado amigo y colega de cantina. Eso es vida. Me sucedió, me sucede y espero que me siga sucediendo.

Años de amigos -verdaderos y cineastas- me han dejado tres maletines de películas. Mis referencias. Cosas que han calado en mis textos y en la foto-fija de mi intensión poética. Ellas tienen el peso suficiente como para despegarme de la lectura y hacerme escribir.

Como agitador cultural, en varias ocasiones y con la complicidad de Luis Urrutia, Estuardo Prado, Julio Hernández y Sergio Valdés se han proyectado para profanar públicamente los intereses doctos de cualquier lameloide que predique sobre Kurosawa o el Silencio de Neto. En fin. Mi listado pulp de películas que nunca vio Octavio Paz y que seguramente jamás van a pasar en TCM son:


KIDS

Larry Clark (1995)

¿Quién dijo que la adolescencia no es una mierda? Bueno en esta película los preadolescentes se comportan como una gang bang. Fornican con todo y con todos. Hablan de sodomía y sobornan a la cotidianidad mediocre norteamericana a través del sexo. Una película promocional para sexohólicos anónimos. Todo luce bien en lo que aparece el VIH.


SALO, 120 DÍAS EN SODOMA

Pier Paolo Pasolini (1977)

El cine llevado a su máxima expresión realista. Basada en las jornadas sadeanas, el maestro Pasolini devela el origen de la perversión: el poder. La castración, la violación, el excremento y el suicidio, todo en un plato de porcelana reluciente. Increíble. Como me dijo Luis Urrutia el día que la exhibió en el Palacio de Correos frente a un público acostumbrado a reconocer como cine avant garde a las pendejadas que pasan en Cinemax: definitivamente esta es la película más culera del Siglo Veinte bróder.


IRON MAN TETSUO

Shinya Tsukamoto (1990)

Todos los músicos electrónicos del mundo están obligados a verla. Un japonés despierta a su maquinidad y todo se jode. Blanco y negro. Sonidos que jamás había escuchado. Una fotografía que desgarra la conciencia y un guión esquizodélico. Una verdadera delicia.


CRASH

David Cronenberg (1996)

Entre un soft porn y una migraña política. Amores y choques que hacen de Tarantino un numerario del Opus Dei. Prótesis corroídas por todo tipo de lubricantes. Amores que terminan en la autopista y debajo de bellos Maseratis retorcidos. Belleza pura. Belleza auténtica.


TRAINSPOTTING

Danny Boyle (1996)

Se trata de nuestra Naranja Mecánica generacion X. Fin de conflicto: odiamos a los hippies. Los junkies de Trainspotting son personajes adorables, muy traducibles al guatemalteco común. Esta película es un ejemplo claro de la decadencia europea asociada a la legitimidad de las drogas. La música es -guau- de Blur, Lou Reed, Iggy Pop y Pulp, entre otros. Nada de moralejas ni de reivindicaciones. Lástima que Boyle terminara haciendo bodrios como Slumdog Millionaire y ganando óscares. Lástima.


PINK FLAMINGOS

John Waters (1972)

Es una lástima que Andrés Caicedo no lo conociera. Waters es el Orson Welles de la crueldad. Su objetivo patear y patear a la patética clase media americanizada. O sea todos los que van a votar por Sarah Palin. Humor gay (o sea maléfico) y un protagonista transexual adiposo llamado Divine (1945-1988), que hizo lo que quiso con el bien pensante de Pedro Almodóvar y que tuvo a bien comer popó de perro durante el rodaje de esta película.


Las siguientes películas no necesitan presentación, un canon personal:


A Clockwork Orange / Stanley Kubrick (1971)

Aguirre la Ira de Dios / Werner Herzog (1972)

Repulsión / Roman Polanski (1968)

Taxi Driver / Martin Scorssese (1978)

My Own Private Idaho / Gus Van Sant (1991)

Blue Velvet/ David Lynch (1986)

Blade Runner / Ridley Scott (1982)

Deconstructing Harry / Woody Allen (1997)

Duck Soup / Leo Mc Carey (1933)

El gabinete del Doctor Caligari / Robert Wiene (1919)

Frankenstein's Bride/ James Whale (1935) -esta recomendada para todos los emo-fílicos que creen que Tim Burton es importante.

La China / Jean Luc Godard (1968)

El Hombre de la cámara / Dziga Vertov (1929)


2 comentarios:

David Lepe dijo...

Deconstructing Harry es mi favorita de Woody Allen, esa relación con sus personajes es fantástica. Y Kids es una joya. Saludos.

Pablo Bromo dijo...

Todas una joya. También Leaving Las Vegas de Mike Figgis, aunque esa es más poética-personal.

Abrazote hermano.