martes, 2 de julio de 2013

LA MUCHACHA DEL PÓSTER



Julio Hernández Cordón/ Polvo

La muchacha del póster muestra su sonrisa blanca. Micro traje de baño, piel dorada, cabello rubio y liso... anuncia licor, pero sostiene una pelota de fut y sigue con sus ojos azules a quienes entran y salen de la tienda.

Detrás de la reja y del mostrador, una señora con un niño pequeño (seguramente su nieto) está pendiente del noticiero del medio día. Entra una anciana indígena, le pide azúcar y huevos, la mujer se levanta despacio, sin despegar la vista del televisor, recibe el billete y saca vuelto de una cajita de metal llena de monedas y billetes. Regresa con el niño que está jugando en el piso con algunas tapitas y tazos.

Junto a la puerta de entrada hay una mesita de pino, con un mantel plástico y un cenicero con sal. Una moto se parquea y entra un muchacho delgado, moreno, con bigote ralo. Se quita el chaleco numerado y pone su casco junto al maletín de cuero lleno de papeles que tiene atravesado por el hombro: “Doña Mati... Doña Mati... me regala un octavo y dos tortrix”, la mujer lo saluda y corta cuidadosamente el encargo de la tira de frituras que cuelga de un lazo plástico. Pone el pequeño envase sobre el mostrador junto una botella plástica de cola a la mitad, un vaso y las bolsitas con chucherías. El mensajero se sienta justo frente a la chica del póster, que desde una playa lo saluda sensualmente. Mezcla el trago y mastica sin despegar su mirada del póster. “Rubén ¿Sólo eso va a almorzar...? mire que después uno se enferma si no come.” le dice la mujer mientras se sube al niño al regazo. Él se ríe y le dice que no alcanza para el almuerzo.

Luego de un rato levanta sus cosas, paga con un billete de a diez y se despide. Da el último vistazo a la muchacha del póster, recoge los papeles, se coloca de nuevo el maletín, el chaleco, el casco y se sube a la moto para continuar con la chamba de todos los días.

(De imágenes para un View-Master)

1 comentario:

Edwin Yanes dijo...

Saludos cordiales, excelente post, parece que fuera ficción, pero es la realidad de muchos guatemaltecos que se dedican a cobrar en diversas áreas del país, clásico lo que describes. Me da mucho gusto encontrarte, soy amante de las letras.

Abrazos desde Esquipulas.
www.poesiagt.com