viernes, 9 de agosto de 2013

DE FONDO PARA DISCO DE JOHN ZORN








































El hombre que siempre se va. Siempre lleva su sobra. Siempre viene del frío y pierde más calor.

El hombre que siempre se va se recuesta en el sillón y parece un animal perdido. Pone su música, fuma, se reclina para leer, en su cabeza las figuras vienen de golpe y se va un tanto perturbado. Es un extraño para sí mismo.


El hombre que siempre se va tiene imaginación peligrosa. Muchas veces lo alcanzan los rayos y se inventa un zodiaco de situaciones catastróficas que lo atormentan.
El hombre que siempre se va quiere ser libre de su propia infancia. Infancia llena de miedos y animales solitarios. Se ve como un ciego que se queda solo. Entonces teme haber existido para la tragedia.


El hombre que siempre se va. Tiene sueño las 24 horas al día, pero jamás duerme. Piensa que dulcemente llegará el día de irse. Se abandona. Pero de pronto la alegría más diminuta le interrumpe sus planes de fuga.


El hombre que siempre se va. Quiere de forma extraña, extraña es su manera de entregarse, siempre pide menos y se las arregla para conseguir m
enos aún.

El hombre que siempre se va siempre está lejos. Siempre se ha ido. No se le ve partir.

(Página 103 "Kaminal Juyú" de Fondo para Disco de John Zorn)

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