viernes, 23 de mayo de 2014

CRAYONES (PARA BENVENUTO CHAVAJAY)






los crayones
esperan el papel
desde la orilla
donde todo es oscuro

porque siempre hay una letra
que se parece a un cuerpo
donde las cosas no encajan

quizá porque la libertad
es un asunto tan frágil

quizá porque siempre hay un borde oscuro
tanto en el color como en el silencio

¿y las luces por todos lados
qué significan?

no pensar no pensar
no pensar en nada
ser un color sin nombre
como caligrafía de ciego
como los bordes del silencio

quedan huellas de fiebre y nudos y una
sola franja que se va en la sangre

en las manos se mueven fantasmas
el tiempo detenido a la espera de un ancla
pero un ancla no es tranquilidad
es pausa

suben alrededor de una silueta
cuatro líneas
la página entre signos y antenas
la luna de un niño es un búmeran
un cometa negro

no es el crayón en la mano
sobre la página (aquel lago apacible)
son los colores del lodo y la oscuridad

la página semeja un cristal o una pantalla
un cielo blanco también
único
con orillas rígidas
en ellas van gatos y peces
o esferas

la página es también
una extensión de arena
en la que coinciden colores
letras y manchas
cadáveres y cuervos
círculos negros y círculos blancos

la escritura puesta sobre la mancha
lo indescifrable es la letra
con la que hemos escrito

14 ix 2013-18 x 2013

domingo, 18 de mayo de 2014

OFFSET PARA UN BROMO PRESENTE

Requiem for a Dream / Darren Aronofsky




Complicado hacer algo hermoso de esta edad destartalada. En oposición a lo que sucede en los lugares hermosos donde en realidad nada sucede.
Uno puede tener un ventanal que nos fulmina con la visión de una playa de arena blanca. Mientras bebemos vodka helado –como en una novela de Bret Easton Ellis– sin saber lo que es una goma ni un accidente cerebrovascular a causa de cocaína adulterada.
Pero, ¿la belleza no puede ser todo su contrario?: esos apartamentos donde están a punto de echarnos por mora; esos personajes que visten de cuero bajo un calor mayor de treinta grados y se hacen llamar morrisones; acaso no puede ser la patrulla y el enano corrupto que pide mordida con eficacia de evangelista. Tanta belleza en los detalles “un suéter amarillo”, una tarjeta de crédito y al fondo de nuestras mentes la tonadita de Manu Chao que nos pudrió con jipismo el hipotálamo. ¿Acaso no hay belleza en eso ¡carajo!? Claro que la hay porque los libros transforman el paisaje y el paisaje del ahora es tan siniestro como esta serie de microrrelatos Stereo Offset de Pablo Bromo.
Nunca voy a denunciar cuáles son reales y cuáles son ficticios. Pero sucede que somos compañeros de un largo viaje en el que involucramos literatura, fiesta, arte, fiesta, dolor, fiesta y muchas alegrías y fiesta. Desde hace rato que ya no nos dicen muchachos, que ya no nos echan su mal aliento encima dicéndonos que tenemos que aprender a escribir. No sé si eso es bueno o malo, no me importa, lo que sí importa es que estamos vivos y que cada vez disfruto más leyendo a mi amigo. Porque escribe lo que a mí me gustaría escribir… Si uno pudiera ser amigo de todos los buenos escritores de todos los tiempos, uno se acercaría a esa anormalidad de la vida que se llama felicidad constante. Tal cosa no es posible, así que nuestra alegría es breve y a destellos.
Tenemos muchísimas cosas que ver mientras leemos extraños libros que hablan de viajes espaciales o de Tarot o de psiquiatría. Disfrutar a Hemingway cuando hacemos cola en un banco y los televisores pasan los mejores goles mundialistas de todos los tiempos. Dejar perdido el tomo carísimo de Antiedipo Capitalismo y Esquizofrenia en la mesa de una tiendita de la Zona Uno… Esa ilustración nuestra que nos lleva a vivir mientras escribirmos, a vivir mientras leemos, a vivir mientras damos forma a esa utopía pendeja que llamamos “carrera literaria”. No queda otra, escribir con lápiz para borrar lo que definitivamente no valga la pena. Hacer libros pequeños para que sean leídos rápidamente y deslumbren a un lector sin la penosa interlocución de un crítico o un reseñista desinformado.
¿Y la música? La música está puesta a todo volumen, pero este libro necesita una entrada para audífonos que complemente su prosa exacta y sincera: The National, Patti Smith, Morrissey, Arctic Mokeys… También una pantalla inflable que pase los mejores momentos de David Fincher o Wes Anderson. Un libro lleno de citas, guiños, información. Un mapa enigmático del presente.
Han pasado los días y las influencias, pero este libro me gusta y me seguirá gustando, porque cada vez que lo lea será hoy, siempre hoy.

viernes, 2 de mayo de 2014

NO HAY MUERTE (ANOTACIÓN)


 Eclipse / Michelangelo Antonioni

1
El piloto se estrella, pero sigue acelerando. No retrocede, sigue estúpidamente hacia el frente y las personas detenidas viendo el espectáculo se ríen. Algunos lo ayudan a salir, otros lo alientan para que siga destruyendo su carro contra el poste de alumbrado. Me pregunto  ¿Lo hace por su propia voluntad?, ¿no sabe conducir? ¿viene intoxicado? Sólo sé que insiste, sólo sé que sigue acelerando su vehículo hasta dejarlo inservible.
2
Desayuno escuchando Fabuestereo: Frank Pourcel. ¿Fui feliz en aquellos tan lejanos sábados cuando mi madre sintonizaba la radio? Negroazulygris. Aquel primer libro de Julio Cortázar.
Maldita sea la nostalgia.
3
No asumir la miseria; no temblar. Quedarse quieto como la hoja que terminó de caer.
El ruido volverá contra el ruido y las palabras perforarán las palabras.
El silencio mueve todo; pero es un arma reactiva.
Dolor es hablar frente a una hoja caída y silenciosa.

4
La calle del perro muerto, donde la gente va con sus bolsas del mercado.
Las niñas llevan abrigos y tienen sus regalos de navidad. Hay oscuridad y apenas son las cinco de la tarde.
El perro tiene los ojos abiertos y la lengua de fuera.

Por encima las familias pobres van conversando acerca de sus compras. Buscan la parada de su autobús.