martes, 16 de agosto de 2016

AL ESTE DEL EDÉN




La calle hacia abajo tendrá postes iluminados y en tu brazo ya no descansará el peso de la mochila. Asomarán aquellos ojos apacibles a la salida de los aeropuertos y sonreirás a los taxistas que ni siquiera conocés. Te preguntarás por aquel trabajo que creías iba a matarte, también por la fotografía feliz que no volvió, pero mantuviste con vida. Muchos beberán a tu salud y subirás para quedarte arriba, con el brazo congelado señalando los pájaros. Estarás vos y la virtud. Los sábados quedarán guardados junto a los caníbales que acechan el Este del Edén. Hablarás de eso con John Steinbeck y le asegurarás que nadie se suicida si tiene un perro. Pero mientras eso sucede: sostenete en pie frente a la página, sostenete en pie frente a la vida, sostenete en pie frente a las migajas... Sostenete en pie para que podás largarte tranquilo

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