martes, 28 de febrero de 2017

SATIE


Erik Satie una mañana se convirtió en un lazo alrededor de mi cuello. La tristeza es una mierda. Es una sobredosis de mierda. Ya basta. No hay que mentir: la tristeza es sobredosis y mierda. Erik Satie una mañana se convirtió en algo. Tanto letargo con los labios cruzados. Invadiendo la necesidad de escribir cuando esto no cuenta para nadie. Siempre raspando esa puerta. Siempre anotando gritos y rompiendo la teja. Siempre haciendo imposible el silencio. Erik Satie una mañana se convirtió en un espejo. ¿Cómo se huye de un espejo? Los milagros se dan mientras nadie los observa. Ninguna lucha es imposible, pero huir siempre es difícil. Las gotas sobre las teclas – como pintura que cae desde el agujero de la lata directo al piso- suenan en el equipo de sonido. ¿Cuántas rutas quedan en el bosque?