martes, 18 de julio de 2017

BANANOS Y CEREBROS





Uno de los relatos más fascinantes del escritor Augusto Monterroso advierte:
“ Lo único positivo que los gobiernos dictatoriales de Hispanoamérica han hecho por esta región es expulsar cerebros. A veces se equivocan de buena fe y expulsan a muchos que no lo merecen; pero cuando aciertan y destierran a un buen cerebro están haciendo más por su país que los Benefactores de la Cultura, que convierten a los talentos de la localidad en monumentos nacionales incapaces de decir una frase o dos que no se parezcan peligrosamente al lugar común o, en el mejor de los casos, al rebuzno, que, viéndolo bien, no ofende nunca a nadie y a veces puede incluso embellecer la caída de la tarde.”
Este párrafo pertenece al relato la exportación de cerebros del libro Movimiento Perpetuo publicado en 1991. Con sabia ironía, Monterroso celebra que los gobernantes y que los empresarios de nuestros tristes trópicos sigan exportando bananos, porque los cerebros que se van ya no vuelven a nuestras provincias. Aquí pensar siempre nos duele. Aquí pensar siempre nos amarga. Aquí pensar siempre nos aísla. Aquí pensar siempre nos condiciona a buscar ese trocito de espejo que pueda reflejarnos.
Las noticias: declaraciones de altos funcionarios que no corresponden a personas con el mínimo de inteligencia requerido para atarse los zapatos. Políticos listos (pero nada cultos) cuyas ocurrencias discursivas no rebasan las frases más célebres de Chespirito o de Cantinflas. Gente que en pleno siglo veintiuno abandera militancias congeladas hace treinta años en la Guerra Fría. Templos cristianos que superan por una decena de veces al Centro Cultural Miguel Ángel Asturias...
Ante tanta sórdida demagogia y ante tanta moral de gritos, parece realmente inútil el uso del cerebro para vivir en Guatemala. Pero es tan triste saber que irse es tan malo como quedarse sin hacer algo que cambie tal estado de cosas. No se trata de odiar la ignorancia en los demás, sino a la ignorancia que nos rebasa. El presente es lo único que podemos reescribir a nuestra voluntad.
Usted llegó hasta esta línea (sonrío), hoy asoma la esperanza.
(La región más invisible, Editorial Cultura 2017)

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