miércoles, 12 de julio de 2017

CON TODO ESO



Con la seriedad de quien observa un horizonte muy lejano, pero aún visible.
Con el ruido del agua hirviendo.
Con las luces de la casa encendidas mientras nuestros padres vuelven.
Con la mascota enterrada a la orilla del jardín.
Con las rodillas llenas de sangre y de costras.
Con la veladora blanca sobre un altar.
Con la fiebre.
Con los cielos llenos de papel y vidrio.
Con el frío que se cuela debajo de la puerta.
Con el desempleo más largo que imaginamos.
Con la lujuria sin mapas ni señales.
Con la voz de los muertos que vuelven como una fuerza del pasado.
Con el tic-tac del reloj que marca al revés la hora.
Con lo que se ha sido irremediablemente.
Con los dedos calcados en un cuaderno escrito hace muchos años.
Con las ventanas abiertas entre el sofocante calor invernadero.
Con los botes plásticos llenos de papeles borrados y vueltos a escribir.
Con el constante miedo a volverse loco.
Con la sobriedad y con la borrachera.
Con la ketchup que sale de una charola para mancharnos el papel.
Con la histeria de quien nos empuja a despertar.
Con los martillazos que da el vecino cuando pone su diploma de graduación.
Con la televisión y sus asesinos y sus policías.
Con la repentina lucidez que brilla detrás de un comentario.
Con los números borrados en cada uno de nuestros teléfonos perdidos.
Con los manteles blancos manchados de tinto.
Con el carro pidiendo urgentemente una reparación.
Con los buses donde nos sentimos cautivos.
Con los sueños del empleado de banco que nos cambia un cheque.
Con el dolor y con la rabia y con la ternura y con el deseo… Con todo eso se escribe y se termina cada nuevo libro.

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