viernes, 28 de septiembre de 2018

MIGAJAS Y PAN




I join these words for four people,
Some others may overhear them,
O world, I am sorry for you,
You do not know these four people. 
Sacá el tiempo de una caja, tu cerveza helada, despertá muchacho, tratá de hacerlo.
Alguien vendrá con amor en la mano. Alguien te dirá “¿Qué hacés aquí, por qué no te has ido, puedo acompañarte un kilómetro muchacho?”. Alguien te dirá “Ya no sos joven muchacho, pero aquello que escribiste movió mi corazón”.
Se habrán callado todos y girarán cada noche alrededor de tu vida. Al final del corredor podrás ver tu puerta: ya no tendrás migajas, habrá pan.
Una sonrisa extenderá su tarjeta de presentación. Y te acordarás cuando estuviste a punto de quedar muerto, cuando te saltabas un tiempo de comida, cuando le quebraste la nariz al ladrón que te quiso robar el sueldo, cuando alguien te dio una libra de arroz y te dijo: "La cosa es aguantar y aguantar".
La calle hacia abajo tendrá postes iluminados, en tu brazo ya no descansará el peso de la mochila en el Transmetro a las 10 de la noche y volverán ojos apacibles a esperarte por las noches.
Te preguntarás por aquél trabajo que creías te iba a matar, también por las fotografías de Facebook donde surgías enarbolando alegría y familia.
Muchos beberán, beberán mucho y tú lo harás moderadamente, “Has subido, quedate arriba, quedate…” Habrás olvidado el Este del Edén y recordarás que Steinbeck dijo que nadie se suicida si tiene un perro.
Pero mientras eso sucede, sostente de pie frente a la página muchacho, sostente de pie frente a la vida. La vida es larga cuando estás solo -dicen los Smiths- pero todos es pasajero, las migajas tarde o temprano se vuelven pan... sostente de pie hasta que puedas largarte.

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