Nos
deja el destino una voz alta que no dice nada. Una actitud de ruido, masa, soledad
y miedo diluido. Un brillo de huellas donde hubo luces, una calle donde se
perdieron libros y se desnudaron paredes. Nos deja ese rostro
presente en todos los cristales, ese
reflejo en el bosque de los deseos, ese dolor despierto, ese largo prisma de
silencio.
viernes, 30 de noviembre de 2018
miércoles, 31 de octubre de 2018
RETRATO DE LA POESÍA OBSOLETA
Pone el buen
vino y el buen veneno, el paquete de cigarrillos explosivos y el látigo en su
comida. No come fuego, come brasas y las brasas lo congelan. Regresa a
escribir, no tiene cerveza helada, uno que otro diente a salvo... habla sin detenerse hoja tras hoja, a veces le
grita a una nube, a veces falta al trabajo y el trabajo es aquello que lleva a
cuestas como a un dios, es sonoro y torpe para decir cuidado o para articular
ideas necesarias, se palidece su ánimo cuando lo interrumpe el ruido más leve y
puede redactar cien hojas en medio del ruido más ensordecedor, se duerme en los
aeropuertos y lo dejan varado los autobuses, nunca descansa y a veces se
levanta de mañana hecho una ruina, capaz de quebrar con su gesto todos los
espejos de Disneylandia, puede escribir como un genio y hablar como un idiota;
regularmente es el idiota de la familia, el desocupado y el que no le pega a
sus parientes por un plato de comida; consigue enamorar con su sueldo
torpe y su acento de extraño, es ampuloso cuando se lo exigen sus harapos y no
toma en cuenta que la postura es su mejor reflejo; no cultiva con cuidado los
contactos y la sociedad quiere herirlo en su parte más baja, esto es, a dos
centímetros del pecho; interesado y mentecato, obstinado y ridículo, corre ebrio al
baño a vomitar genitales y la gente corre a ver su vómito, lo traiciona la
mediocridad y el subdesarrollo, y siempre busca sacarse un mosco del ojo; no es
azul, es bermellón, un color amarillo sería más exacto, es del color de las
hojas viejas que se descomponen en todos los tiempos, vuelve a su escritorio
rancio y se apila junto a las estrellas que a esa hora de la noche se
descuelgan sobre el café, es el corte exacto que le falta a la pared, es la
cadena ruidosa de la bicicleta del niño,
es el punto y la coma, la sed y la rabia, la hélice de una flor y una lechuza
en celo, castra con los ojos y bebe demasiado en los cócteles, luego se va a
dormir y a rodajear tomates en el sueño,
persigue un sueldo menos que necesario, huye de la caspa atómica que dejan los
políticos, dibuja distraído mientras pinta para convencerse que no es pintor,
es un escritor con ruido en los dientes y orejas que captan la radio, se hace
el prófugo y esgrime algún folleto fundamentalista, cree que la religión, la
cábala u otra locura lo salvará del mueble eterno, muerde feo como un perro
vagabundo, nunca se queda a la hora del ultraje, cuando la orgía ya ha
sucumbido y solo ametrallan pies descalzos detrás de sí, habla sin parar de sus
cosas, cosas sin importancia: un vaso de lápices, una lámpara, por ejemplo;
hace contacto infiniestimal con seres de otras galaxias y se quita el relleno
de sus muelas para no ser escuchado, agiganta los miedos que de niño lo
detenían en el sofá y nombra una mitología extraña de cosas en movimiento, se
adelgaza al decir lo siento, usa bigotes rodeados de pantanos y mata los
cigarros estallándolos en el piso, se lanza desesperadamente a la muerte y a
todos sus habitantes como si fuese la reencarnación de
alguna bomba atómica; disfraza su delgada figura con un traje hecho de
pararrayos y cree que algún día el dinero vendrá flotando del mar, las costras
se caen de su cara y por lo regular su rostro permanece vertical como una fila
de ángeles; amenaza a los diarios con publicar sus dudas y se ríe
estruendosamente cuando los mojigatos le llaman cínico; es sonámbulo cuando entra en contacto con la voz de su
abuela, atropella sin querer a gente torpe que sólo sirve para ver debajo de
los paraguas; se enajena consumiendo marihuana y se da al olvido como una rutina
muy cómica; es reincidente en el recuerdo y fatal para poner nombres; se cree
una especie de Paracelso cuando los gatos están en celo y estira sus bolsillos
con lluvia cuando debe dar de su comida; se afeita al pánico de otro sol y se
pregunta, ¿existirá el mañana? No pide disculpas al profesor que se las arregla
para discutirle y salir airoso, es lanzado por los aires cuando desplaza las
margaritas por otras flores rabiosas, tiene hermanos torpes que a su lado sólo
han podido echarse a reír; escucha la música como quien atiende algo
responsable, pletórico de colores y vital para llegar al cielo; abre su corazón
con un abrelatas y se cree el único responsable del fin del mundo; se registra
noche a noche los sobacos buscando el
sello que lo declare anticristo y rompe a llorar con disimulo; vive en la casa
de los otros o viaja durante años sólo para maltratar a un amigo; mata
dejando almas destrozadas o animales tras las puertas reptando junto al ángel de la muerte; abre el enorme
ojo que se guarda en el centro del planeta y se lanza contra él como si lo
reclamara...
La Poesía
Obsoleta llega, vuelve y se va. Y el mundo sigue igual. Igual con o sin ella.
Igual con sus peces de colores. Con sus cigarrillos. Con sus limosinas y sus limosneros. Igual con su ahogo de siglos tropezándose en la página.
viernes, 28 de septiembre de 2018
MIGAJAS Y PAN
I join these words for four people,
Some others may overhear them,
O world, I am sorry for you,
You do not know these four people.
Ezra Pound
Sacá el tiempo de una caja, tu cerveza helada, despertá muchacho, tratá de hacerlo.
Alguien vendrá con amor en la mano. Alguien te dirá “¿Qué hacés aquí, por qué no te has ido, puedo acompañarte un kilómetro muchacho?”. Alguien te dirá “Ya no sos joven muchacho, pero aquello que escribiste movió mi corazón”.
Se habrán callado todos y girarán cada noche alrededor de tu vida. Al final del corredor podrás ver tu puerta: ya no tendrás migajas, habrá pan.
Una sonrisa extenderá su tarjeta de presentación. Y te acordarás cuando estuviste a punto de quedar muerto, cuando te saltabas un tiempo de comida, cuando le quebraste la nariz al ladrón que te quiso robar el sueldo, cuando alguien te dio una libra de arroz y te dijo: "La cosa es aguantar y aguantar".
La calle hacia abajo tendrá postes iluminados, en tu brazo ya no descansará el peso de la mochila en el Transmetro a las 10 de la noche y volverán ojos apacibles a esperarte por las noches.
Te preguntarás por aquél trabajo que creías te iba a matar, también por las fotografías de Facebook donde surgías enarbolando alegría y familia.
Muchos beberán, beberán mucho y tú lo harás moderadamente, “Has subido, quedate arriba, quedate…” Habrás olvidado el Este del Edén y recordarás que Steinbeck dijo que nadie se suicida si tiene un perro.
Pero mientras eso sucede, sostente de pie frente a la página muchacho, sostente de pie frente a la vida. La vida es larga cuando estás solo -dicen los Smiths- pero todos es pasajero, las migajas tarde o temprano se vuelven pan... sostente de pie hasta que puedas largarte.
martes, 4 de septiembre de 2018
NO VIVIR CONTIGO
Durante varias noches me propuse traducir
este poema de Emily Dickinson, una poeta muy concentrada y difícil. Acercarse a
su obra es hablar un idioma nuevo. Una sensibilidad demoledora, llena de
silencios, opacidades y demoras. Espero que mi respeto por sus formas no haga
más oscuro su maravilloso significado.
No vivir contigo -
Sería la Vida -
Y la Vida está por ahí -
Detrás del estante
El sacristán guarda la llave para-
Guardar
Nuestra vida - Su porcelana -
Como una taza -
Apartada por el ama de la casa -
Pintoresca - frágil -
Una nueva de Sèvres convendría -
La porcelanas Viejas se rompen-
No podría morir, contigo -
Uno debe esperar
Para cerrar la mirada del Otro:
Tú no podrías -
Y yo - ¿podría soportarlo?
Verte congelar -
Sin mi Derecho al Frío
¿Es un privilegio la muerte?
Tampoco podría levantarme contigo.
Porque tu cara
Quitaría a Jesús -
La nueva gracia
Brillar claro - y extranjero
En mi ojo nostálgico -
Excepto que Tú y Él
Brillan más cerca -
Nos juzgarían - Cómo -
Tu serviste al cielo -sabes,
O lo intentaste -
No pude -
Porque saturaste mi vista -
Y no tuve más ojos
Para la sórdida excelencia
Del Paraíso
Y estarás perdido, yo lo estaré también -
Aunque mi nombre
Suene más fuerte
En la fama celestial -
Y si te salvas
Y yo - condenada a ser
Donde no estás -
Ese yo sería el infierno para mí -
Entonces debemos encontrarnos separados
Tú allí - yo - aquí -
Con sólo la puerta entreabierta
Que los océanos son -oración -
Sustento Blanco -
Desesperado-
*
I cannot live with You –
I cannot live with You –
It would be Life –
And Life is over there –
Behind the Shelf
The Sexton keeps the Key to –
Putting up
Our Life – His Porcelain –
Like a Cup –
Discarded of the Housewife –
Quaint – or Broke –
A newer Sevres pleases –
Old Ones crack –
I could not die – with You –
For One must wait
To shut the Other’s Gaze down –
You – could not –
And I – could I stand by
And see You – freeze –
Without my Right of Frost –
Death’s privilege?
Nor could I rise – with You –
Because Your Face
Would put out Jesus’ –
That New Grace
Glow plain – and foreign
On my homesick Eye –
Except that You than He
Shone closer by –
They’d judge Us – How –
For You – served Heaven – You know,
Or sought to –
I could not –
Because You saturated Sight –
And I had no more Eyes
For sordid excellence
As Paradise
And were You lost, I would be –
Though My Name
Rang loudest
On the Heavenly fame –
And were You – saved –
And I – condemned to be
Where You were not –
That self – were Hell to Me –
So We must meet apart –
You there – I – here –
With just the Door ajar
That Oceans are – and Prayer –
And that White Sustenance –
Despair –
jueves, 12 de julio de 2018
GENEALOGÍA
Charles Baudelaire engendró a Paul Verlaine, Verlaine a Arthur Rimbaud, Rimbaud a Stephane Mallarmè, Mallarmè a Guillaume Apollinaire a Marinetti que a su vez engendraron a Tristan Tzara, Antonin Artaud, Georg Trakl, Ezra Pound, Vicente Huidobro. Trakl, Pound, Tzara y Huidobro engendraron a Marcel Duchamp y a César Vallejo; Trakl a Alfred Doblin, Jorge Luis Borges, Fernando Pessoa y Thomas Mann; Pound a Mariane Moore, T.S. Eliot, Virginia Woolf y James Joyce. Woolf, Pessoa y Borges no tuvieron descendencia. Moore, Joyce y Eliot engendraron a Juan Rulfo, Julio Cortázar, Alejandra Pizarnik, Allen Ginsberg, Jack Kerouac y William S. Burroughs que engendraron a Thomas Pynchon, José Revueltas y Kurt Vonnegut. Entonces fue que aparecieron las editoriales transnacionales que enviaron un virus de críticos-publicistas asalariados que destruyeron la creatividad a través de premios y autores sobrevalorados terminando así con la originalidad literaria.
miércoles, 6 de junio de 2018
RESISTENCIA
Isabel Ruiz / Río Negro
Pregúntele al ayudante de camión que estudia magisterio en una escuela nocturna.
Pregúntele a la empleada doméstica que dejó a sus tres niños pequeños en su pueblo.
Pregúntele al anciano que recibe 500 quetzales de jubilación.
Pregúntele a la viuda del piloto de bus que mataron la semana pasada.
Pregúnteles a los niños que caminan con una carga de leña a la orilla de la carretera.
Pregúntele a la mujer que espera el último autobús a las 10 de la noche en la 16 calle de la Zona 1.
Pregúntele al hijo del campesino de Huehuetenango que quiere estudiar en la universidad.
Pregúntele al que lleva seis meses sin trabajo.
Pregúntele a la familia que dejó su casa por huir de las pandillas.
Pregúntele a los que están trabajando de ilegales en Estados Unidos.
Pregúntele al policía que nunca ha aceptado un soborno.
Pregúntele al agente de seguridad que gana menos del salario mínimo.
Pregúntele a la madre y al niño con VIH.
Pregúntele al vendedor de lapiceros que se sube en las camionetas.
Pregúntele a los ex pandilleros que buscan un trabajo legal.
Pregúntele al hijo del campesino que se va a graduar de auditor.
Pregúntele al funcionario que prefirió ser despedido antes que corromperse.
Pregúntele a los bomberos, al soldado raso, al policía que está rescatando gente en las laderas del volcán de Fuego Pregunte,¿qué es para ellos vivir en Guatemala?,
"Es resistencia", le dirán.
martes, 5 de junio de 2018
GUATEMALA
Francisco Tún / Sin título
Guatemala es una grieta en la acera.
Guatemala es una espera interminable en las bancas del IGSS.
Guatemala es un Toyota 1000 lleno de verduras cruzando Chimaltenango.
Guatemala es un vasito plástico tirado en el piso de un mercado.
Guatemala es uno de esos globos manchados de colores.
Guatemala es una gota destilada de agua verde.
Guatemala es una comunidad que se derrumba en cada temporal.
Guatemala es una piedra pintada con propaganda política.
Guatemala es el primo que vuelve de Estados Unidos cada navidad.
Guatemala es una lancha llena de turistas y canastos.
Guatemala es la cerveza derramada en las puertas de un estadio.
Guatemala el murmullo incomprensible y el sollozo.
Guatemala es un tuc-tuc/moto-taxi sin frenos.
Guatemala es un barrilete que espera al viento.
Guatemala es la muchacha que lee en medio de un bus lleno.
Guatemala es una caja de pollo frito tirada en una manifestación.
Guatemala es una mujer que acaba de dar a luz en el Hospital Roosevelt.
Guatemala son dos niños Tzutuhiles fotografiados por un gringo.
Guatemala es un pan con chomín y un octavo.
Guatemala es un escritorio sin paleta.
Guatemala es una marimba de juguete.
Guatemala es el espejo roto de una radiopatrulla.
Guatemala es un zapato flotando en el lago de Amatitlán.
Guatemala es el limón al fondo de una bolsa de mangos.
Guatemala una carpa agujereada.
Guatemala es un volcán en erupción.
Guatemala es una olla con aceite hirviendo en medio de una feria.
Guatemala es la cal con que se pintan las iglesias.
Guatemala es un letrero que se borra en la pared de una tienda.
Guatemala es un pájaro detenido en el cielo.
lunes, 21 de mayo de 2018
PLANETA
No
tengo gente alrededor, me dejaron en mi planeta. Camino todo el día en calles donde
no hay nadie. Entro por las puertas de todas las casas. Las carreteras son
líneas nada más, no pasan carros, no se ve una sola alma. Las tiendas han sido
abandonadas. Los edificios son cadáveres de polvo. Todo está tan solo y es tan
vasto.
Mi
mundo es enorme desde que se quedó sin gente.
Se
fueron por la noche y no me dijeron nada. Construyeron sus naves en secreto, ocultaron muy bien su plan de abandonarme.
No
tengo nada qué hacer si en esta soledad solamente quedaron las cosas.
Todo lo
que alguna vez fue mi vida, viaja ahora por el espacio. Mi familia, mis vecinos, mis compañeros de trabajo...
Me dejaron monstruos. Una huella de combustible.
El surco de nubes en el cielo. Invierno en tenazas. Dos langostas gigantes. Algunos reptiles. Una catedral de
cohetes y antenas. Plástico y basura cibernética.
Las
calles se quedan poco a poco sin luces y la lluvia está encharcando en todos
lados. Ya no es tarde, ya no puede ser tarde, ya nunca será temprano ni nunca
volverá a ser nunca. Se acabaron las promesas. También las contradicciones. Se
fugó la depresión con potentes turbinas. Solo queda tiempo inútil para invertirlo
inútilmente.
Cada
quien sabe que al dejarlo todo siempre se corre el peligro de estar muerto. Sin
embargo no pareció importarles. Se lanzaron con arrebato hacia otro mundo, otro
sitio que ni siquiera imaginaron. Están por todo el cielo.
Cada
locura imagina de distinto modo el futuro. A veces son máquinas, a veces
plantas carnívoras, dinastías de simios, antimateria, máquinas o clones. Nadie se imagina esta soledad.
jueves, 8 de marzo de 2018
EN LA ÚLTIMA PÁGINA DE LARGO A LA SIGUIENTE ORILLA
Ojos cansados que intentan ver el final del documental luego de un largo y problemático día de trabajo.
Ojos que no pestañean mientras siguen la jugada que está a punto de terminar en un gol, mientras el restaurante chino grita: ¡Messi!, ¡Messi!, ¡Messi!
Ojos que arden enrojecidos, con una resaca de mil demonios y que apenas se despejan ven la hora: doce del mediodía.
Ojos que ven detrás de una vitrina la camisa y el jeans que serán la inversión del primer sueldo de la vida.
Ojos que titilan frente a un videojuego mientras las manos se mueven a mil por segundo en el teclado del teléfono.
Ojos que a la distancia reconocen al par de “pintas” que acaban de subirse en la camioneta y que seguro van a desvalijar a todos los pasajeros.
Ojos que terminan de leer una novela de Ernest Hemnigway llenos de admiración y deseos de escribir o de vivir.
Ojos que pasan de largo las columnas de opinión y se van directo a las páginas de clasificados buscando un carrito rodado que cueste los ahorros de dos años.
Ojos que ven la fotografía del compañero de toda una vida y le ponen una veladora mientras en silencio la vejez se come el llanto.
Ojos que circulan buscando una dirección para entregar un pedido de pizza.
Ojos que en la pantalla de televisión observan otros ojos.
Ojos que se encuentran y se transforman en algo imperfecto pero insustituible en la vida.
Ojos que se dejan atrapar por la luz.
Ojos para la oscuridad.
Ojos que se mantienen abajo del agua.
Ojos que buscan monedas en el piso.
Ojos que se adhieren en la pantalla de una computadora mientras que sueñan estar en casa.
Ojos que se vuelven cuadros o refugios; puertas de entrada o puertas de salida.
Ojos que hacen que el sueño se vaya a la droga.
Ojos que son espejos rotos.
Ojos que ya no hablan, porque adentro ya no existen razones ni palabras.
Ojos que escriben.
Ojos que leen.
Ojos que escuchan.
Ojos que sienten.
Ojos que se cierran siempre en la última página y que se van de largo a la orilla siguiente como en un sueño.
lunes, 5 de febrero de 2018
44
El fin
de un relato. El inicio de uno nuevo.
Abrir caminos, transformar el paisaje con formas y palabras nuevas. Vivir
muertes para vivir vidas.
El agua
no es fría para siempre. La luz en la ventana la entibia.
La luz
borra las sombras.
Volverán
las uvas y los prados.
miércoles, 25 de octubre de 2017
LA PLUMA (FINAL ORIGINAL DE DÍAS AMARILLOS)
Llevo estas cosas anotadas en un cuaderno rojo, me
siento durante un buen rato en el Burger King y me quedo hasta que llega alguien y se sienta a la par mía; alguien que
siempre me dice lo suficiente sobre mí mismo. Entonces escucho a la gente que
sabe. Yo no sé nada, pero tengo ganas de aprender, sólo los ignorantes tenemos
la vida destruida. Hoy me sucedió, me senté en una mesita junto a la puerta, saqué mis notas, el libro de
Coetzee que estoy leyendo y la pluma que me regaló mi ex esposa. No tenía ganas
de escribir, así que me dispuse solamente a leer, por si de pronto llegaba una
idea. Este autor tiene ese tipo de talento narrativo que logra hacer visible
todo lo que escribe, es muy difícil que alguien lo atrape y lo traslade a uno
de esa forma. Estaba completamente concentrado en la lectura, cuando sentí
que me tocaron el hombro. Levanté la vista y vi que se trataba de una muchacha
morena, bajita y regordeta, que llevaba puesta una gorra de lana, una camiseta
de fútbol y unos pantalones anchos que arrastraba en el suelo. Esos personajes
que abundan por la calle, se meten a los restaurantes a pedir dinero. Pero ella
no lo hizo, fue más directa, me pidió que le prestara mi pluma.
A la par mía estaban dos
hombres con apariencia de abogados y que había visto en un par de
ocasiones en el mismo lugar. Mientras estaba la muchacha conmigo, uno de ellos
corrió su maletín de cuero y lo puso a resguardo.
No lo pensé mucho, así que le
dí mi pluma y continué la lectura. Luego de pasar un par de páginas, comencé a
pensar que realmente todo era una mierda; le había dado a una desconocida una
parte importante de mi vida, una pluma dorada que había mantenido conmigo
durante ocho años. Se la entregué a alguien que la irá a vender o a
cambiar por droga, y me dejará sin escribir. Me entró un mal presagio, soy una
persona supersticiosa, la sensación de que había regalado algo más que eso, mi
esperanza de escribir, me despojaron de lo último.
Estoy seguro que mis vecinos de
mesa pensaron que soy un imbécil, y que me pude haber negado. Total, ya estaba
hecho. Seguí leyendo y dejé atrás mis presentimientos.
Pasaron quizá 45 minutos,
concluí el libro y comencé a guardarlo todo dentro de mi mochila. No había
cerrado el zíper cuando vi entrar de nuevo a la misma muchacha, se dirigió a mí
y me extendió la mano entregándome la pluma, me di cuenta que tenía algunos tatuajes en el antebrazo,
luego me dijo “gracias” y me pidió disculpas por la demora. Le sonreí, puse el lapicero junto a mis demás
cosas y salí del lugar.
Enero-Octubre 2007
lunes, 11 de septiembre de 2017
LA SOLEDAD DE TODOS
La soledad de los mapas.
La soledad de los méritos.
La soledad de las religiones.
La soledad de las familias.
La soledad de las carreteras.
La soledad de las bibliotecas.
La soledad de las oficinas.
La soledad de los artistas.
La soledad de quien redacta las noticias.
La soledad de los que lloran junto al cadáver.
La soledad de los asesinos.
La soledad de las víctimas.
La soledad de los vivos.
La soledad de los muertos.
La soledad de un niño.
La soledad de un adulto.
La soledad del círculo.
La soledad del cuadrado.
La soledad del día.
La soledad de la noche.
La soledad de la lluvia.
La soledad del verano.
La soledad de la tormenta.
La soledad del mar en calma.
La soledad del que sirve.
La soledad del que impone.
La soledad del que gobierna.
La soledad del que es gobernado.
La soledad del que grita.
La soledad del que oye.
La soledad del que tira el dinero.
La soledad de quien apenas tiene para una bolsa de agua.
La soledad del que aguarda un juicio.
La soledad del que juzga.
La soledad del perseguidor.
La soledad del perseguido.
La soledad del inocente.
La soledad del culpable.
La soledad del inteligente.
La soledad del triste.
La soledad del mundo entero.
La soledad de los padres.
La soledad de los hijos.
La soledad de la las madres.
La soledad de los abuelos.
La soledad de los tíos, primos, sobrinos, hermanos…
La soledad del que escribe estas líneas.
La soledad del sobrio.
La soledad del político.
La soledad del desempleado.
La soledad del idealista.
La soledad del corrupto.
La soledad de la mesura.
La soledad del exceso.
La soledad de los caídos.
La soledad de los que viven en la cima.
La soledad de los odiados.
La soledad de los amados.
La soledad de la victoria.
La soledad del fracaso.
La soledad de los genios.
La soledad de los mediocres.
La soledad, la de ellos, la de aquellos, la de nosotros.
La soledad de todos
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