
gloria
los ángeles afinan la puntería
llevan flores amarillas
moradas
y tarjetas para el teléfono
fingen letra a letra con un libro que acaba de empaparse
cruzan una taza sin café
gloria
flores amarillas
muerden el mundo cada día de tempestad
el tráfico se convierte dulce
pieza por pieza los sonidos regresan se van
y cicatrizan rápido
gloria
en un frasco
las octavas
cuitas desafinadas
dicen que las venas
a cierta edad
se cierran en el corazón
gloria
surcos ardientes
alguien recordará
ese santísimo nombre
gloria
los arcángeles siguen dando nombres
los frascos siguen su orden en el enfriador
y los resurrectos cantan
perdiendo el juicio
el día del juicio
gloria
lleno de miradas de transeúntes
y con los dedos huesudos
un rostro anémico y gris
desde su altavoz congelará la neblina
y dejará
calles sucias
de luz
gloria
un coro de santos
lloran el dinero quemado
gloria
¿qué cae de pronto
en su silencio rojo
por dos cielos
antes de nacer?
gloria
entre los clavos
dos palabras
abren con un bisturí
cada ojo
gloria
a los párpados
a su sombra
a sus aros
a la cama negra
profunda
a oídos vírgenes
que involuntariamente
sin sentirse santos
engañan con el futuro
tiran hojas al agua
con sed
gloria
es inexplicable
ese rudo dibujo
de la sombra
que muerde a gritos
la pared
gloria
a todo tu silencio
a veces la sangre
se derrama
a viva luz
escribe para los santos
una música imposible
gloria
deja la piel
en toda su rancia luz
deja de cortar
oscuridad
gloria
la resistencia y la noche
son música de tubos
las criaturas
son polvo de los muebles
aquellos años
fueron un lugar
caían a pedazos las cortinas
gloria
la niñez será el mundo de los pasos
el aire frío quemando la pared
los ojos harán cruces en los párpados
y nadie querrá por ningún motivo
despertarse
gloria
dedos inflamados
un cigarro se apaga