martes, 30 de diciembre de 2008

LAS PRIMERAS HORAS DE UN NUEVO PLAZO



Pienso detenidamente en qué tan real
es un «año nuevo» y me doy cuenta
que es tan real en la medida en que
buscamos darle inicio a un nuevo plazo. El
tiempo es una continuidad de esperas, de
renovaciones o de renuncias; nos alimenta
la esperanza de llegar a ser distintos, de que
todo quede atrás, cicatrizado entre las doce
hojas arrancadas de un calendario.
Cada año trae distintas estaciones, distintas
temperaturas. Ninguna de ellas puede
capturarse ni retenerse, todo tiene su
caducidad y su renovación. Nada es igual,
aunque seamos los mismos, nada es lo mismo
aunque no seamos iguales. Un retrato
nuestro envejece dentro de nosotros. Variamos
de extremo a extremo. Trenzamos
plazos; plazos, nada más que eso.
Los nuevos libros, la nueva música,
el vino, las películas… cada vendaval de
asombro que nos acomete al llegar un nuevo
primer día de enero, esa promesa oculta
detrás de los días que vienen cifrados entre
los meses y las fechas que hoy se renuevan.
Si algo mueve nuestra vida es sentir
cómo se transforma en nosotros. Nuestra
existencia transcurre entre las mudanzas y
los finales. Como una línea se hace de puntos,
así entre uno y otro se prolonga una espera.
El final de una larga espera es el inicio
de una nueva. Para hallar el sentido de todo
esto, basta con redescubrir el significado de
lo que buscamos, de lo que amamos. Ver
cosas nuevas. Retomar todo lo fallido. Dejar
que el pasado se vaya con su carga de
felicidad o amargura. Cambiar es salir en
busca de nuevos motivos.
Después de todo el secreto está en insistir.
Tarde o temprano soplará el viento
a nuestro favor. Dentro de la misantropía
y el tenebrismo cotidiano, puede brotar
un poco de optimismo. ¿De qué sirve el
pesimismo con toda su
carga de intelectualidad?,
el pesimismo es un licor
amargo que tarde o temprano
se agota.
Son las primeras horas
de un nuevo plazo. Estoy
frente a una taza de café y
viendo por la ventana de
un restaurante. Pienso en
el poema Tabaquería de
Fernando Pessoa:


Derrámeme la Naturaleza sobre
la cabeza ardiente
su sol, su lluvia, el viento que
me encuentra el cabello,
y el resto que venga si viniere, o tuviere que venir,
o que no venga.
Esclavos cardiacos de las estrellas,
hemos conquistado todo el mundo antes de levantarnos
de la cama


Pienso en las palabras, las primeras que
vendrán con el año que germina. Los atajos
que hallarán para llegar a nuevos ojos y
a nuevos oídos. Ojala surja nueva poesía y
alcancemos nuevas metáforas, nuevo amor.
Al fin de cuentas cada verso trae la síntesis
de toda una vida.
Siempre habrá puertas abiertas. Silencios
rotos. Siempre vendrá alguien de vuelta y
alguien partirá.
Una hoja en blanco. Nuevos fragmentos.
Nuevos pretextos.
Así, tratando de razonar sobre este tipo
de cosas, encuentro tan innecesaria la angustia.
Podemos planearlo todo, pero no
hay más que esperar que las cosas converjan.
Ese extraño ejercicio de vivir a tientas.
Separando parte de nosotros. Guardando
distancias. Armando un álgebra de experiencias
que hagan la vida algo más o menos
exacto. Siempre llegan los forzosos adioses,
la temporada de huracanes donde cabe decidir
nuevos rumbos y estar alertas.
Lo único que nos permitimos es la decisión.
Escoger determinado camino, a veces
con la certeza de que en algún tramo nos
hallaremos una vida más simple. Lo difícil
no está en la marcha, sino en la decisión
tomada. Ese Eclesiastés de las cosas sencillas,
de la nada. Sí, el aire que va borrando
la huella de nuestra respiración en el vidrio.
El espacio que devolvemos luego de
que todo se ha agotado.
Vuelvo a las primeras horas del primer
día de este año. Termino este manuscrito.
Vuelvo a salir a la calle. Esta será una nueva
calle y los rostros serán nuevos rostros
y el ruido será nuevo y todo se verá distinto.
Todo habrá envejecido, también habrá
muerto y se habrá renovado. Un momento
más por favor. Un plazo más, mientras nuevas
fuerzas se acomodan. Nuevos pretextos
aguardan. Se abre otro paréntesis. Volver
a Shakespeare, a Whitman, a Borges. Las
palabras que salen a borbotones. Los enunciados
que brotan y nos traen la calma, agilizan
la espera o renuevan las fuerzas a las
breves proclamas de cada día.

martes, 9 de diciembre de 2008

NAVIDAD EN EL MALL



Nivel 1: Ropa de dama

Revisa con gravedad la etiqueta. Recorre los pasillos llenos. Entra al vestidor. Se desnuda frente a un espejo que cuelga con tolerancia sobre un clavito. La prenda baja suavemente. Ella analiza con cuidado las costuras, la tela, le parece un poco ancho de los lados, además esos listones… combinará bien con unos zapatos color gena.


Nivel 2: Handyman


Un buen comprador nunca asiente con la cabeza mientras le explican las veleidades de un producto. Levanta con una mano el barreno. Luego le pregunta al empleado si trae incluidas las brocas y cuántas vienen. Después de la breve explicación del vendedor, el discreto cliente no parece creer toda la información que le dan al respecto. Dice gracias, toma la carretilla y va en busca de pintura: látex, exteriores, interiores, con esmalte… Se queda pensando de nuevo. Toma dos botes y pide al encargado que los mezcle para que dé un tono celeste extra claro.

Nivel 3: Ropa de bebé


-El rosado es un color que vuelve torpes a las niñas. Torpes porque después no podemos decidir por nosotras mismas. Mejor que sea un overol Osh Kosh de lona azul, ese del bordado. Bastante caro. Pero su papá lo va a pagar. ¡Quiere a su hija! Pues que le cueste. Total sólo la ve cuando le da la gana. ¿Dónde estará aquella maletita verde…

Nivel 4: Juguetes

-¡No entiende que no! ¡Alfonso, venga para acá! Ya nos tenemos que ir. Ya
sabe cómo se pone su papá si uno no baja rápido. ¡Deje eso allí, niño! ¡Qué fastidia hombre, mire ya va a botar a la señorita! Si quiere algo gáneselo con sus notas y su comportamiento, a mí no me diga nada que estoy enojada con usted.

Artículos navideños


Pequeño Santa Claus bailarín (Q. 460.99); Árbol navideño giratorio (Q. 789.50); Árbol navideño con luces (Q. 768.65). Árbol navideño de sala con retazos dorados (Q. 1,499.00). Oferta de esferas navideñas importadas. Juego de luces intermitentes con motivos musicales (Q. 155.50).

lunes, 1 de diciembre de 2008

EL CONVIVIO




10:45


Los preparativos: caminar hasta Paiz. Luego, canastita en mano, dirigirse hacia los licores. Dos botellas de Venado XL, para las traidas, pasillo 2, chicharrones y Cocas.
Con las botánicas debidamente empacadas en bolsas amarillas, Manuel y Tono, se dirigen al Ministerio. Hoy está de turno el agente buena onda y los deja entrar sin registrarlos.
En la oficina ya están todos, la Yoli puso los vasos, Mirella el mantel, Claudia termina de despachar expedientes y Gonzalitos conecta la grabadora y pone un cd de Bronco. Echan llave a la puerta para que no lleguen a molestar con papelería urgente.


12:45


La segunda botella va por la mitad. El jefe ya no llegó, dijo que iba a irse directo al restaurante. Manuel se sirve otro trago y le sirve a Yoli, a Mirella y a Claudia (la practicante que se quedó con puesto de 029). La plática está relajada. Gonzalitos abre y cierra su escritorio obsesionado con una factura que está seguro llevó a Financiero.


12: 59


Las mujeres en el baño: Yoli le presta a Mirella su crayón Rosa Mística.
Olor a fijador de pelo y desodorante aerosol.


13: 20


Todos apretujados en el carro de Gonzalitos (Datsun 1977).


13:28


Restaurant con marimba en vivo, casi no se puede hablar. El Licenciado ya está en la mesa y pidió:
una botella de Old Friend
una orden de frijoles volteados y guacamol
un muñeco de Tortillas
hielo
acuerda con el mesero que espere para servir el menú y que la factura la saque a nombre del Ministerio y que lo demás corre a cuenta de los empleados.


13: 55


Todos están sentados frente a sus vasos cargados de hielo y trago, se piden cortésmente que les pasen la canasta de las tortillas. La plática está llena de anécdotas y chismes del edificio.


14: 30


La comida ha llegado. El Licenciado pide que le lleven un cuchillo para cortar la carne y pide otra botella.
Gonzalitos le pregunta al jefe si no ha ido a San Marcos. El Licenciado le responde que no y que le parece que el pueblo se está perdiendo por el narcotráfico y las maras. Manuel finge interesarse, da un dato estadístico de muertos en asaltos a buses. Todos hacen miradas de indignación. Pero el Jefe dice que es el resultado de mala administración, que se necesita "mano dura" y que eso solamente un militar es capaz de ofrecerla.
Las risas de Claudia y de Mirella interrumpen la seriedad del tema. El Jefe interroga y ellas responden que se están riendo de que Gerson del archivo ayer se cayó de las gradas y que por poco bota al ministro que iba hablando por celular.
Tono hace un chiste y dice la primer mala palabra. Manuel dice la segunda.

14:42


Otra botella, Yoli la destapa y se ofrece a servir otro traguito. Gonzalitos es el único que no acepta.

15:50


Otra botella y más bocas.
Yoli saca a bailar a Manuel. Tono está riéndose y se pasa a sentar con Claudia. Mirella se pone a hablar con el Jefe. Gonzalitos tamborillea sobre la mesa siguiendo el ritmo de "Jugo de Piña"

16: 48


Más Whisky. Gonzalitos ya se va, Tono le pide que se quede un poco más, pero no acepta.
El jefe ya no tiene la corbata y bajo la mesa le agarra la pierna a Mirella. Yoli Sigue sirviendo los tragos. Tono casi promete hincársele a Claudia si ella no le hace caso.

17:30


La mesa es la más escandalosa. Los meseros los observan a distancia. El jefe pide otra botella pero de Johnnie Walker.

18:42


Claudia se va al baño a vomitar. Tono está doblado sobre la mesa.
El jefe está a punto de demostrar que es un hombre joven y vigoroso, así que se tira al suelo y comienza a hacer despechadas, Yoli le sostiene el saco y con Manuel se las cuentan en voz alta. Mirella trata de no reírse demasiado, sabe que lo hace por ella.

19:36


El Jefe se levanta y le ofrece a Mirella irla a dejar. Claudia y Tono llevan media hora besándose. Yoli le pregunta a Manuel si quiere seguir en su casa.
Cuando se levantan les cuesta mucho trabajo incorporarse.
El mesero lleva la factura y se reparten ciertos gastos. Sólo los hombres ponen dinero el Jefe más y Tono, como siempre, menos.

19:55


Se despiden.

jueves, 27 de noviembre de 2008

EL HORIZONTE CADA NOCHE ES UN SONIDO



la luna mira el farol con su línea
quisiera bajar lo necesario para hablar
sólo tiene que mostrar un poco de aire
caer lo suficientemente cerca
dejar sin luz la mitad de la tierra

el jardín consonántico
las calles y la noches

las enormes hojas que parecen manos
las personas unidas a presión

cerrar de largo esta orilla


el horizonte cada noche es un sonido
debajo de las hojas o de las sombras
en ese escalofrío
que busca nuestro silencio

lunes, 24 de noviembre de 2008

DISNEA



Me cuesta respirar. Tomo un libro, luego lo alejo, salto por sus páginas y luego me siento a respirar, y no puedo.
Leo desconsolado por mi inutilidad.
Ahogado el cerebro, ahora escribo apopléjico. Se alejan todos mis deseos, siento ganas de ahogarme en el río Ouse, pero me causan remordimiento las cosas que no veré al día siguiente.
Se me quiebran los nervios y no me ajusto.
Escribo un relato y, si me permito el lujo de terminarlo, me dará algunos días de felicidad.
Es un lugar común hablar del sufrimiento, de la imposibilidad de escribir algo nuevo. Todo, prácticamente, es un lugar común.
Me da miedo pensar que no soy cursi. Los más cursis siempre creen que no pueden serlo.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

CARTA DESDE UN RADAR (PRÓLOGO PARA UN LIBRO DE ISABEL DE LOS ÁNGELES RUANO)



Mis palabras no llegarán a sus oídos; tal vez serán leídas por otros y silenciadas entre las estanterías de una biblioteca, pero difícilmente podrá escucharlas.
Seguramente no me recuerda, ¿por qué habría de hacerlo?, hace tiempo le entregué un pequeño folleto con mis poemas, usted lo guardó dentro de una bolsa plástica y me dijo que llevaba prisa y que después vería de qué se trataban. Me dejó diez años esperando. Ahora, de nuevo frente a usted, estoy seguro que tampoco logrará reconocerme. Soy uno de los miles de seres que ve caminar apresuradamente por las calles del Centro; otro ser anodino que al verla, baja la vista y sigue de largo.
Hace unos días la encontré sentada al lado de la fuente de la Plaza Central. Metía la mano en el agua. Su maletín estaba tirado en el suelo y sus cosas rodaban por todos lados. Me acerqué para recogerle los lapiceros y separadores, y al entregárselos ni siquiera me hizo caso, simplemente seguía viendo el reflejo de su mano en la fuente. En otras ocasiones la veo caminando por la Sexta Avenida o parada frente a la vitrina de algún almacén, inmediatamente viene un recuerdo de infancia, la vez que se acercó a mi madre para venderle una pequeña loción, y mi mamá después de comprarla me explicó quién era usted. Pasarían varios años para descubrirla en un libro, Torres y Tatuajes, para leer sus palabras y entender de qué se trataba eso de ser poeta.
Ha tomado esta ciudad como todas las cosas: su luz mostaza, su ruina, esa mercenaria sobrevivencia de quienes la transitamos y la vivimos. Ha logrado precisarla, cartografiar con ella su geografía interior. Y le devuelve palabras. Le arroja sus dedos para que no los congele el desencanto o el ruido; usted mejor que nadie sabe que para escribir en Guatemala se necesita demasiada vocación. Voluntad o masoquismo. De eso que al leerla uno se encuentre una y mil veces con versos deshechos, con líneas dispares entre murmullos, dobleces de hastío o de ira deslindando en la soledad o la ternura. Coincide en los lugares de esa ciudad secreta, esa que cada día se nos construye adentro; donde afluyen figuras del pasado, espectros que vuelven luego de deambular sin tiempo, de trepar durante años entre los edificios y pedir asilo en los letreros luminosos. Cada transeúnte que la encuentra a su paso vuelve hacia usted. Cada biógrafo suyo evade verbos y enumera adjetivos: talentosa, sufrida, arrogante o —llanamente— loca; la dejaron suspendida en la mujer de hace cuarenta años, la niña genio que saludó León Felipe, la estudiante de letras. Poco sabemos qué pasa ahora, sólo alcanzamos a verla deambular.
La voz de un poeta que camina; que nunca se le ve arrellanando un sofá y aporreando profesionalmente una computadora, se convierte en un registro de la voz de todos.
Algunos de sus versos ha quedado en el paréntesis de las páginas que me sorprendieron:
Estoy frente a un espejo sin límites
Contemplo mis contornos en penumbra
Estoy en mi habitación oyendo los ruidos
De la ciudad
Contemplando los árboles de los arriates
Y las rotondas
Y veo aparecer un caracol de siluetas que aborrezco.
(...)
Olvido la carga de la vida
Y el dolor de la muerte.
Vivo en el centro de la ciudad
Con una mecánica isocronía
Con un compás terrible repitiéndose
Con la regularidad de los motores
Que atraviesan calles y avenidas
Con la insomne agonía de días esparcidos
Con esta coloración de mi sangre tormentosa
Y estos días moribundos
Y tediosos
De qué sirve la buena poesía, cuando en la vida no es perfecta. Puedo leerla detrás mío, puedo sentir cómo coincido con usted. Así se inmolaron Whitman, Vallejo y Miguel Hernández. Las palabras son un fuego eterno que se alimenta de vida. Hoy es para mi un honor dirigirle las mías, tan torpes y deleznables.

lunes, 17 de noviembre de 2008

¿QUÉ HARÁS CONMIGO CUANDO TODOS ESTÉN DE TU LADO?

qué harás conmigo
cuando todos estén de tu lado
dónde esconderás
las hojas
los murmullos
los cuartos llenos de angustia
los cuentagotas llenos de luz

qué harás para sentirte vivo
saldrás a beber martinis
hablarás de mí
y de todo el tiempo
que la rutina
nos apedreó en los bares

qué harás cuando todos te escuchen
usarás agenda
beberás agua
y darás conferencias

cómo explicarás la soledad que nos integra

cómo podrás decirles
que las cosas
no se explican con palabras
que el idioma aún es demasiado ingenuo
que la memoria
es la misma derrota de la muerte

qué harás conmigo
cuando todos estén de tu lado

viernes, 14 de noviembre de 2008

SATURDAY

Qué maravillosas son las sábanas limpias del sábado
luego de varios días sin beber.

Sábado y las primeras líneas de un disco de reggae.

Sábado y la ventana final de un cuarto oscuro.

Sabat y la misma fila de gradas hacia dentro.

Mis carreteras interiores son largas, mis ciudades interiores son infinitas.

No hay días iguales sin días distintos.

Es sábado.

Que la soledad se pudra de esperar.

martes, 4 de noviembre de 2008

GLORIA



gloria
los ángeles afinan la puntería
llevan flores amarillas
moradas
y tarjetas para el teléfono
fingen letra a letra con un libro que acaba de empaparse
cruzan una taza sin café


gloria
flores amarillas
muerden el mundo cada día de tempestad
el tráfico se convierte dulce
pieza por pieza los sonidos regresan se van
y cicatrizan rápido


gloria
en un frasco
las octavas
cuitas desafinadas
dicen que las venas
a cierta edad
se cierran en el corazón


gloria
surcos ardientes
alguien recordará
ese santísimo nombre


gloria
los arcángeles siguen dando nombres
los frascos siguen su orden en el enfriador
y los resurrectos cantan
perdiendo el juicio
el día del juicio


gloria
lleno de miradas de transeúntes
y con los dedos huesudos
un rostro anémico y gris
desde su altavoz congelará la neblina
y dejará
calles sucias
de luz


gloria
un coro de santos
lloran el dinero quemado


gloria
¿qué cae de pronto
en su silencio rojo
por dos cielos
antes de nacer?


gloria
entre los clavos
dos palabras
abren con un bisturí
cada ojo


gloria
a los párpados
a su sombra
a sus aros
a la cama negra
profunda
a oídos vírgenes
que involuntariamente
sin sentirse santos
engañan con el futuro
tiran hojas al agua
con sed


gloria
es inexplicable
ese rudo dibujo
de la sombra
que muerde a gritos
la pared


gloria
a todo tu silencio
a veces la sangre
se derrama
a viva luz
escribe para los santos
una música imposible


gloria
deja la piel
en toda su rancia luz
deja de cortar
oscuridad


gloria
la resistencia y la noche
son música de tubos
las criaturas
son polvo de los muebles
aquellos años
fueron un lugar
caían a pedazos las cortinas


gloria
la niñez será el mundo de los pasos
el aire frío quemando la pared
los ojos harán cruces en los párpados
y nadie querrá por ningún motivo
despertarse



gloria
dedos inflamados
un cigarro se apaga

lunes, 27 de octubre de 2008

EL DESTINO NO SIEMPRE LLEVA UN RUMBO

Disuelto. Camino. Leo. Sigo anotando-respirando. Apagué la televisión con estática. Mi ex-madre y el gran cerco que siempre nos separó. Estoy en otro lado. Con mal carácter. Hablando tanto. Haciendo torpes explicaciones. Redactando en una sala de conferencias. Whisky con agua. Píldoras. Hielo en polvo. Nadie me conoce. Sólo me soportan. William Blake. Un buen lugar común para mi vida. Unas primeras líneas que van rotas. Perdido en el rumbo. Feliz dos veces. Luego regresar. Perdón. Suspenderme. Dormido. Borracho. Autómata. Dependiente de qué desagrado. Nuevamente. Dónde pensé el paraíso perdido- la calma aislada. El alma es un terreno desolado. La ultima conferencia, whisky con agua. El niño y el adulto retozan por todo el salón. Juegan a eso. Fiebre por fin gloriosa de escribir. Puerca vanidad. Se llega a ella de boca en boca. De mano en mano, como un billete, así llega. Medicina Amarga, saliva espesa. Joven y estúpido, soltando la lengua y viajando en convicciones pálidas, parafraseadas. Peleando contra el clima en los hoteles de la sobriedad. Sobriedad de salones vacíos. Todas las fotos falsas. Las imagen que inventa otra persona en nuestra imagen. El primer reflejo. Mudándome de ambiente. La atmósfera y la gente. Discos plateados. El contacto con las cosas que no dicen nada de mí, de nosotros. Memoria emputecida. Fotografías: historia. El nombre instalado en un diccionario enciclopédico. Hacerse un monumento diario, a diario. Sentarse junto a funcionarios acéfalos. Abrir con palabras decorosas odiosos congresos de literatura. Usar tres lentes. No orinar parajes simbólicos ni monumentos ni estatuas. Los malos trabajos. El destierro. Las parejas que se van o se hacen ancianas incluso. Incluso la noche que cae sin gracia. Dormir con el contacto de una pastilla bajo la lengua. Ir con un libro como amuleto. Hacerse de ideas nuevas. Exponer cosas fáciles de forma complicada. Insignificancia, insignificancia: (dos puntos fragilidad). Qué miedo existe a saberse distinto. Estar disuelto. No concordar con una célula y pensar que subir al altar de la inteligencia es conquistar un imperio. El afecto es sólo sencillez. Cada mañana espero que el jugo esté puesto en la mesa, que alguien me abra las cortinas. Espero la noche para despertarme a las cinco. La rutina hace que me levante temprano para sentir que moriré pronto. Buscar el agua fría. Luego adelgazar frente a la pantalla cubierta como un espejo. Desde que no existe impedimento para las manos, la fantasía es simple voluntad. Pienso en Alicia llorando en un rincón oscuro donde se rodea de seres que en el País de las Maravillas son los conductores de su destino. La rabia de no tener voluntad. La fertilidad es un violación. El morbo es intuir. Después del miedo uno se queda solo. Después del miedo uno se queda registrando las cosas. Viene el desvío en marcha. Entonces salgo a recoger el periódico y vuelvo mi vista hacia fuera. Hace frío. Las mañanas siempre distraen. Ovidio lo ve: “No debemos considerar más que el amor y los placeres; debemos creer que todo está permitido tomando por ejemplo a los dioses”. La gente sigue descansando. Las preguntas. Las preguntas siguen. Un perro que cruza la calle. Escurridizo. El destino lo ponen otros. No abro el periódico por convicción propia. Ahora, en este lugar anoto en las páginas. Este cuarto de gente que jamás conocí. El dinero que viene y va. La oscuridad en que veo. El aire acondicionado. El ruido horrible de los niños jugando. Todo lo demás. Pseudo filosofía. Puro intuir el tráfico de la lógica. No dormir y quedarse vigilando. La vida entre las grandes constantes. Hacer un registro y revelar una y otra vez la misma a fotografía. Ser amado y odiado al mismo tiempo. El arte de ser herido. Un derrame en el pulmón izquierdo El drama está en el periódico que leo en este preciso momento. La delicada gota de sudor frío. La fotografía del semen. La lágrima por construir, el banco de corbatas. Gobiernos ancianos y generaciones de detergentes. Café. Un poco de satisfacción. La soledad de este cuarto. Luego envejecer. Toda la existencia encerrada en pequeños préstamos. Ser validado como persona. El tiempo es dinero. Las frases. Escribir. La locura que la gente gusta aglomerar en sus manifestaciones. Realmente un poeta es el tipo más aburrido del mundo. Música japonesa hasta las 3 de la mañana. En la orilla de luz no hay otra escritura. Ni piedad retórica. Ni posibilidad que lo mejor de mí me sobreviva. A muy pocos nos es dado el privilegio de no escribir nunca.

jueves, 9 de octubre de 2008

CONCATENACIÓN



EQUILIBRISTA
Por ser expuesto salto una y otra vez del alambre. Equilibrista, sí. También tengo una foto tomada del cielo. Alguna luz llena de migajas. Las pocas cosas que duran más que un salto a esta altura.

DESPUÉS DE FRESAS SALVAJES DE IGMAR BERGMAN
Toda la vida: 2 ó 4 lugares imposibles de dejar.

NOCTURNO
Un vaso con tinta deja un círculo en el ojo. Tengo un vaso de ojeras. Colmillos blandos, perros sedientos de whisky.

GIGANTES
Participo de una hora con píldoras. Es el mar este plato sonoro. Son mis huesos que pelean una galaxia con tanta rabia ¿Vale algo sentirse vivo?


BRUJAS
La batalla por el candil. Mujeres que amenazan, orinan el pozo y saludan con el culo la luna.

BRUJAS II
Levanta tu rabo es el beso pactado. Veleidosa arranca tu vestido y el cebo ¿Te ves? Te has arrojado al piso. Dormida también llorabas. Ojalá que nadie te inflame con lágrimas.

EL MARTILLO DE LAS BRUJAS
Ya lo he dicho: el miedo es un torbellino hacia adentro. Se miran las luces y los ojos. Se desconoce tanto el día cuando se pone oscuro. Demasiada luz. La agonía es pensar y dejar de pensar.

ATRÁS LA NOCHE

Un observatorio. Una plataforma para despegue. Algunos lápices. El papel. La lámpara de siempre.

CRÍTICO DE LAS ALMAS
Es difícil ver dentro de las hojas secas, a veces traen gusanos secos también. El lado común. El lado del corazón. Las horas que caen en desuso. Es difícil no destripar la botella precisa en el lugar preciso o negarle un abrazo al que nos escupe en la mano y nos revela lo que siempre negamos: que vemos el teléfono esperando una respuesta, que deseamos dormir para siempre y soñar el mar.


SONIDOS
Una hoja blanca es este jueves.

PLATILLO VOLADOR
Se oyen ladridos de gente furiosa. Se oye el tric trac del cielo. Salen las personas y comentan una mala película en inglés. En los oídos sus disparos. Sordos pechos.

BLACK
La escritura en el sueño, cuando el motín toma la casa.


RATIO
Descubrir la tarde, el homicidio, la tristeza. Descubrir la página que pone su cara en blanco.

LO QUE HAY
Lo que hay es todo esto: del establo a la cantina, de regar el patio a oscurecer. Lo que hay es el parloteo —cuánto tienes, cuánto das—, ya se sabe el resto, no es necesario. Si vale algo morirse, tiene que ser cuando llueve y el pulmón artificial del cielo se abre como una mandarina.

NOTICIA
Un sacrificio es un diagrama del cerebro. Da pereza encontrase en los diarios, la noticia de que somos los bocados devorados.

LLAVE
Sólo un día se olvida la llave. El mismo día se llega a la puerta. El justo momento en que acabas por cansarte. Dos horas después de haberlo comprendido.

CENA
Llena de huesos. Llena de buitres que roen la carne.

VISIÓN
La calle está en su sitio. Sustantivos pateando adjetivos. Oficinas de banco, temblor de vidrios. Pasan las ambulancias arrojando muertos a los pies de los hospitales.

CÁMARA
Aplazas la pequeña paciencia, te demoras y sigues adelante. Vamos cayendo al vacío. De nada sirvió esperarnos, si en el fondo lo que hallamos es el silencio.

VIAJAR EN LA NOCHE
Las cosas aprietan si se amaron. Todo ahoga. Cada trazo de los ojos que cierran la desazón de una larga prisa triste.

PROSEGUIR
Caminar hasta acabarse el cielo.

martes, 7 de octubre de 2008

LOS RECURSOS DEL SIMULACRO (PARA MARIO, IGAL Y JAIME PERMUTH)




El cielo en la noche parece la carpa de un circo. Una de esas carpas llenas de agujeros donde se cuela la luz del sol. Así, las estrellas se ven como pequeñas perforaciones redondas. El espectáculo está debajo, es el mundo.
Uno puede presenciar la vida o complicarse en ella. Tarde o temprano viene nuestro papel. Tenemos un turno para actuar, y lo hacemos sin tener claro en qué momento sucede.
A veces, detenidos frente a nuestra imagen, nos damos cuenta que esa presencia que vemos es la consecuencia de un simulacro. Somos el personaje que nos abriga. El que decidimos ser.
También decidimos el espectáculo. Nadie se queda a la fuerza, todos queremos ver el final. Pero el show siempre continúa.
Sobre el suelo desfilan los personajes. Sus cuerpos son la duración misma de esa extraña sincronía entre las cosas y el tiempo. Uno a uno va realizando su acto magistral. El público clama desgañitando su voz. El personaje se envuelve con la mirada de los otros y repentinamente, ebrio de vanidad, destierra lo mejor de sí: saca un truco o un chiste o muestra su habilidad pura o desgaja su corazón.
El corazón del circo está en los graderíos. Debajo de los andamios que lo sostienen. En el subsuelo donde se desmigajan las risas y los gritos de tensión y asombro.
Los ojos de los niños sostienen al equilibrista que dibuja una línea horizontal en la gravedad.
Desde el trapecio la cadencia nos rompe el pecho en su deambular de un punto a otro. El trapecista se sostiene frágilmente en ese oleaje.
Luego los enanos. Siempre acompañando a las cebras o a los elefantes, jalando el carrito que lleva una jaula con un león o empujando a un elefante.
Por último, los payasos.
Los payasos siempre parecen ocultarse mejor. No son intrépidos. No tienen habilidades. Los payasos son la poesía del circo. Los factotums, los esmerados en el fracaso de la rutina, los inoportunos, los acróbatas de la lucidez. Un payaso encierra siempre una contradicción. Es un ser incómodo y mágico. Es el humano al revés. Ese eterno monólogo frente al espejo.
Recuerdo un circo. Uno muy pequeño que llevó su caravana de casas rodantes y animales, un desfile colorido que rompía la monotonía de mi barrio. Fui con mi madre a ver la jirafa que pastaba a la orilla del barranco. La gente se amontonaba alrededor de sus enormes patas amarillas, le llevaban frutas, pero la jirafa solo comía la hierba seca que tenía alrededor.
Jamás había cruzado la entrada de una carpa. Para un niño de siete años, aquel espectáculo pobre resultaba ser algo mágico. Una muchachita vestida con un traje verde y plateado se mecía por los aires mordiendo el trapecio. Un león flaco y una jirafa anémica. Un fortachón doblaba dos barras de hierro. Dos payasos abrían su diálogo de cachetadas y patadas en el culo. La música. El equilibrista. Los malabares. Recuerdo personajes viviendo un personaje. Su vestimenta era la misma cuando actuaban o cuando salían a comprar comida al mercado. Se quedaban un par de meses y cada sábado desfilaba el elenco de artistas subidos en la palangana desvencijada de un pick up. Anunciaban el espectáculo más esperado, hasta que toda la gente del barrio se cansaba de verlos, para entonces, el circo, ya tenía preparadas sus maletas. Hacían una última función, luego comenzaban a llevárselo todo poco a poco. Un día, al volver del colegio, ya no encontré la jirafa, ni la carpa, ni las 2 casas rodantes, sólo un terreno baldío, el mismo lugar de siempre a las orillas del barranco. La magia del circo había desaparecido, y con él ese cadencioso recurso de soñar afuera de la gravedad.

viernes, 3 de octubre de 2008

CONSEJO DE UN DISCÍPULO DE MORRISSEY A UN FANÁTICO DE BOLAÑO





Es más difícil tener autoestima. Uno garrapatea en los cuadernos porque no sabe hacer otra cosa. Claro. Hay Nabokovs ajedrecistas; Hemingways cazadores y diestros para dar una pirotecnia de golpes a cualquiera. Pero todo eso esconde el mismo miedo. Miedo a no ser leído.






Creo que escribir tiene que ver con cierta sensación de desamparo. Así se comienza. Luego de ganarse el aprecio de los demás, viene la necesidad de conservarlo. Eso lleva de inmediato al cinismo, un cinismo que es ante todo desprecio por el lector, tomando en cuenta que el primer y más estricto lector es quien escribe.




Es muy grato sentarse y ver el vacío en la página, luego aporrear el teclado hasta alcanzar velocidad. Luego cerrar la hoja con una conclusión poética. Hacerlo cada día y de por vida.



Hay que tomarse en cuenta. Tomar en cuenta que nunca se adquiere suficiente soledad.
Escribir es fornicar con los demás. Hacerlo con fluidos y con riesgos. Con todos los riesgos que asedian a la sinceridad.

martes, 30 de septiembre de 2008

CANCIONES DE FE Y DEVOCIÓN



Me extendió la mano pidiéndome algo para ella y para el niño que llevaba en los brazos, me agarró justo cuando iba al chiclero a comprarme una cajetilla de cigarros. De un impulso le di a la madre indigente mi billete de a diez, ella respondió con mucha gratitud y me colmó de bendiciones y otras cosas lindas.
Regresé a la mesa del bar donde estaban mis cosas. Es curioso. Una sensación involuntaria comenzó a llenarme, me sentí un hombre bueno, una persona que merecía vivir, alguien que acababa de realizar algo admirable: sacrificar los cigarros de la tarde para que una infeliz pudiera comer ella y su niñito. Sonreí, di un trago a mi cerveza, sentí que debía lavarme las manos.
Mientras bombeaba el jabón líquido, levanté mi vista para verme en el espejo del baño. Me compuse algunos cabellos desarreglados, estiré mi camisa y salí de nuevo al bar. Me senté a reflexionar sobre la bondad y lo saludable que es sentirse bondadoso; los hombres grandes y poderosos son filántropos, por eso el destino los premia con prosperidad y premios Nobel, son hombres buenos que hacen buenas acciones, por eso merecen la vida, así como yo.
Terminé mi cerveza hasta la última gota y salí, había frío. Mientras buscaba las llaves de mi carro se me acercó de nuevo la indigente (ya sin el niño), le dije que no tenía más dinero que darle, ¡tan pronto se le había olvidado! Para serles sincero, admito que me molesté un poco.

lunes, 29 de septiembre de 2008

MEGALÓMANOS

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MEGALÓMANOS
Si Hitler, un artista mediocre -según dicen-, sintió tan hondo resentimiento contra aquellos que le impidieron el ingreso a la academia de arte,y esto lo llevó al extremo de perseguir y asesinar a millones de personas aduciendo superioridad racial ( Hitler no era precisamente el epígono del ideal físico de la raza aria ) ¡Qué puede llegar a hacer un escritor despechado!

Los frustrados son peligrosos. Detrás de ellos siempre hay un tirano, un megalómano.

El fracasado se siente derrotado por sí mismo. El frustrado se siente traicionado por los demás.

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INTENSIDAD
Existen cosas escritas que sería mejor tan solo pensarlas.



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BITÁCORA
La tarde se cae en la plaza. Baja del azul al negro tenue.
Las gradas no son la butaca de un cine, pero me asombra siempre el espectáculo de la ciudad.
Los días están llenos de desperfectos y eso siempre cansa.
Extrañanamente, al contemplar ese espacio, siento que baja un poco de claridad.
Los poemas salen como cifras.



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REHÉN
Una torre de palabras con esa simple verdad que parece escapar de los labios.

viernes, 26 de septiembre de 2008

ANSIOLÍTICOS

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OTRAS COSAS
Las nubes parpadean aunque parece que perdió sentido todo.
Perdió sentido pasar con tinta invisible sobre las hojas que ya no son más que desechos.
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LECTORES PROFESIONALES
Ellos tan plácidamente arrellanando sus sofás, tan viajeros, tan hidrópicos al fracaso, tan ricos y tan poco generosos, ahora se ponen a brindar sobre lo que les da la gana y se compran su lugar. Aquí, el único remedio es reír, porque morirse, tampoco vale nada.
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ODISEA DE LA POESÍA PORTUGUESA
En lugar de pensar, dibujo. Esa es mi manera de resolver los problemas.
Salir de las dificultades manchando la hoja en blanco.
Días en blanco. Días que se borran. El sueño de alcanzar algo que ni siquiera yo tengo claro.
Los amigos, también solitarios y desesperados que me llaman todos los días. Esos casi inexistentes segundos de silencio.
El ruido. El material con que escribo.
*
SUENA EL DISCO
Me gustan los sonidos que marchan lento.
Nadie los quiere oír.
Las palabras están llenas de demagogia.

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ANSIOLÍTICOS
Mi noche deja solamente el ruido del reloj.
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POLÍTICA
Política es triunfar moralmente sobre otro. Pero triunfar moralmente en la política, no es necesariamente triunfar. Y fracasar moralmente, tampoco es necesariamente fracasar.

martes, 23 de septiembre de 2008

RETRATO DEL ARTISTA DEBUTANTE


SIEMPRE EXISTIRÁN los debutantes, incipientes luchadores que apenas pueden sostenerse sobre sus propios pies; que subidos al ring se obnubilan ante el público; que nunca gozan de la simpatía de los expertos frustrados (siempre dispuestos a arrojarse con todo tipo de injurias y menoscabos); que pueden ser vencidos antes de la pelea… si su espíritu es débil.


Donde hay público hay debutantes, hay noveles que lanzan sus primeros pinitos, donde hay público siempre hay críticos y también enemigos.


Claro, el debutante busca ganarse la simpatía del público, sin embargo, el contrincante es algo distinto y dejará maltrecho al amateur que desvíe el sentido de la pelea.


El debutante deja de serlo en el mismo momento en que, desoyendo el abucheo de los aficionados, se concentra en la pelea real: vencer a su contrincante.


3:03 A.M.


Vuelvo de madrugada, prendo la t.v., el aparato brilla silenciosamente en toda la sala. Saco una cerveza del refri.

El zapping me lleva directo a un diferido de James Bond que termina los miércoles antes de amanecer. Sólo para sus ojos: el hombre gigantesco corta el cable del teleférico con sus mandíbulas de acero, Bond escapa con la rubia por la puerta de emergencia...


Pienso en escribir algo:


EL ESCRITOR debutante encontrará un recelo casi generalizado entre Aquellos que conocen el oficio y en algunos casos lo dominan.
4:12 A.M.


SCHUBERT, vino barato.


Afuera, oigo trotar unos tenis, la vecina que sale a correr.


Vacío agua hirviendo en mi sopa instantánea, le doy un sorbo y me quemo la boca con un fideo.Muevo todo en mi escritorio hasta encontrar las hojas que corregí ayer. Recupero el libro que se fue en el hoyo del respaldo del librero. Me siento (a) escribir un retrato del escritor debutante:


EN LA literatura existe un prejuicio muy grande: es un oficio de viejos y los autores prematuros difícilmente poseen las cualidades que todo lector exige: claridad, erudición y trayectoria.


Soy tan mediocre. Arranco seis hojas de un tirón, me quedo viendo la lámpara. Comienza a llover. La música no se oye, Schubert me lastima, es más fuerte el ruido de la lluvia

4:55 A.M.


EL ESCRITOR debutante se ha convertido en una especie de mono de laboratorio, sometido a toda suerte de experimentos y nombres raros, está condenado a formarse en público. El oficio está lleno de trampas, puede convertir al escritor en un cortesano.


Siento rabia, no termino de romperlo todo. Llevo seis semanas tratando de escribir esto y no resuelvo nada.


Me acuesto, trato de dormir, empiezo lo que creo que es un sueño:


estoy en un salón, Balzac tortura a un niño presionando su cabeza contra dos planchas de metal, los espectadores se ríen y aplauden; luego estoy viendo una bombilla en el techo, el foco explota sorpresivamente, hace un ruido seco como un disparo y me quedo a oscuras, entonces se oyen risillas, como esas pre-grabadas de las comedias, siento miedo, terror…


me despierto de un sobresalto y regreso a escribir.


LA TEMPRANA alabanza tiende a acomodar al artista, que en el peor de los casos comienza a desdeñar su trabajo a cambio del efecto social que este produce, tenemos ejemplos claros de autores que nunca terminaron de prometer y reinciden continuamente en el autoplagio; es muy fácil detectar este tipo de corrección y complacencia, se tratará de artistas sumamente estériles que se convierten en una especie de oportunistas o cazadores de ideas exitosas, camaleonizándose con las modas y rehuyendo a la confrontación, cuando ésta no le garantiza estar del lado adecuado.


De seguir así voy a volverme loco. Hablo cuando hablo solo. Construyo un rompecabezas, luego lo destruyo.


Estoy sentado bebiendo café y haciendo anotaciones, la mesa está llena de azúcar que descuidadamente dejé caer, y llena de hojas de papel en blanco; quisiera volverme otra persona, un hombre rudo, un tipo armado, que buscara broncas y rompiera dientes con un tubo.


Veo la hoja sin poder agregarle nada. No tengo nada que decir. Escribo porque me siento solo y la soledad es un monólogo insoportable.


EL CRÍTICO profesional—por su parte—responde con su mejor arma, el escepticismo. Espera que las cosas se aclaren para poder dar un paso al respecto y esgrime el recurso más cómodo, la clasificación : habla de una generación literaria y plantea la creación como una característica general de la obra individual, el autor no funciona como individuo, sino como grupo contingente; sus características se diluyen dentro del discurso de generación.


Una vela en pleno sol. La mañana la tarde y la noche se apagan y se encienden.

Hace un mes abandoné mi empleo de años —publicista en una agencia importante.
Muy buen salario.
Compré todo cuanto pude y dejé atrás aquella rutina de escribir anuncios.


Cuando mis compañeros me preguntan, les respondo:
Ahora escribo.


Y lo creen.

viernes, 19 de septiembre de 2008

ELECCIÓN

O amargarte hasta la inutilidad, porque el país no sirve; porque no te valoran; porque sos pobre; porque no viajás; porque no hay y no hay y no hay...

O ser un idiota feliz, viendo el paraíso desde su pantano. Alucinándote con lo que la gente que no sabe te dice. Guardado en tu aldea. Luchando y luchando para que te den un premiecito, le pongan tu nombre a una escuela o una calle.

Si tenés esas dos disyuntivas, es porque dejaste de luchar.

Se trata de entrar a alborotar la casa, el mundo. No de niditos filosóficos, ni complacencias mediocres. Se trata de luchar sin esperanza para que ésta exista.

Pero es necesario callar. Es necesario hacerse de lado. Las dos sopas del menú están envilecidas y envenenan.

El éxito no debe ser el catalizador. Acaso el mundo no es también un espacio pequeño, un barrio pequeño, una ciudad pequeña, un país pequeño.

martes, 16 de septiembre de 2008

NADA ESTÁ DEBAJO DE LA SED (A LA MEMORIA DE D.F.W.)





La mañana estará gris, los libros seguirán en las estanterías. Las mismas caras circunstanciales.

El agua clara envejeciendo en los vasos. Los mismos cuadernos. El cenicero, el mismo. El mismo ruido de los negocios a punto de abrirse. Los mismo autobuses color rojo. El mismo mar de gente esperando una lluvia de hojas.

Cada día sube al cielo un collar de flores secas.

Soleado patio. El detergente limpia las gradas y aplasta a pequeños insectos.

Blasfeman con la boca llena de huya. Se estiran y vienen pies tras pies. En este rincón apartado de la escritura, anomia. Una verdadera vocación es el obstáculo.

Ante las puertas abiertas, los ojos son cartones húmedos.

El sol. Clarea el día en un círculo vicioso. La luz vegetal.

Son lanzas que viajan a la basura y nada tengo que añadir a estas notas. Un vaso de ron. Un hielo secándose en mi garganta.

El lapicero vomita sobre la hoja. El estertor. La respiración. Un demonio de tinta se caga sobre la página.

Unas manos liman los bordes de este acantilado.

Los lunes se suicidan los reventados en vitaminas. En los baños de las oficinas hay cartas de auxilio. Resaca. La misma mecánica. Derecha sanitario de hombres. Izquierda, mujeres.
Los ojos corren detrás de los días y la vanidad se va lejos. Abundan los satélites en mi vida. Soy un insecto escribiendo a las orillas de una familia.

A dónde van las gotas de semen. Alguien barre la vida y la tira dentro de una bolsa plástica negra. Cada madrugada viene un nuevo envejecer.

Dedos que van en hileras por el viento. Hileras de miedo y habitaciones oscuras. La pantalla de la memoria que se limpia con arena gris.

Ocupa tiempo caer despacio.

Visten de plumas llenas de cáncer. Acaso quien muere no es similar a la sirena de la ambulancia que se apaga.

Nada está debajo de la sed.

La soledad se repite tanto. No hay pastillas.

El gusano viaja, cruza la manzana como una flecha lenta. La bala lenta de sentir. Sentado y reposando. Inclinado. A punto de caer.

La risa adelgaza. Nos mastican los dientes de los minutos.

Volver al patio más húmedo. la retina de un niño. Los minutos terminan los días incompletos.
Sin ganas de respirar. Ni de encontrarme con nadie. Ni siquiera de salir a dar una vuelta y volver con libros nuevos. Nada. Ni chistes nuevos. Únicamente tedio.

Hacia arriba hay un abismo

Palabras que abotonan los ojos. Promesas sin cumplir.

Familias rebosantes de salud y encerradas en la más oscura monotonía.

El día y su fina navaja. Los platos hacen estruendo al caer. La vacuna en el corazón. La lluvia es fría desde aquí.

Ausencia. La mano llega tarde y el corazón es un músculo maloliente en la distancia. ¿Con cuántos dientes llegará la aurora?

Blando y oscuro el cine se proyecta. Las muecas de los que observan están llenas de impaciencia y obsesiones. Todos los rostros retoñan en la costumbre.


viernes, 5 de septiembre de 2008

NUEVOS MANDAMIENTOS


“No buscarás pornografía en la Internet”,

“Dirás los y las, ellos y ellas”,

“No usarás barba ni turbante ni secuestrarás aviones para botar rascacielos”,

“No darás comida a los pobres, pues son pobres porque quieren”,

“No esconderás armas químicas dentro de tu iglesia”,

“No negarás tu diezmo a la construcción de los megatemplos”,

“No talarás los árboles y le enseñarás a los incivilizados a que no lo hagan aunque lo hagan por hambre”,

“No votarás nulo ni negarás tu voto”,

“No leerás novelas pornográficas o políticamente incorrectas”,

“No le tirarás cáscaras de banano al Dalai Lama con la intención de que se resbale”,

“Siempre que pienses en algo bueno para ti, debes pensar en toda la humanidad,
incluyendo género, credo, raza y preferencia sexual”
y, por supuesto,

“Pensarás libremente, siempre y cuando tus ideas estén de acuerdo con todos los anteriores mandamientos”.



viernes, 29 de agosto de 2008

FRIDAY I'M IN LOVE





"To see you in the middle of the night
You can never get enough
Enough of this stuff
It's Friday
I'm in love"

T.C.



Dedos grises abaten la luz que se descascara como si fuese lepra. Todas las gotas corren al océano. Hielo desde el viento sobre una fila de puertas. Habitaciones limpias con pantallas encendidas. Un viernes y cae arena gris. Cuerpos que ceden como castillos de cartas. Gusanos que devoran el fruto como a sí mismos. Cigarros que yacen aplastados como aviones sin piloto. Las cuatro esquinas del cielo. Ráfagas montadas sobre pequeños humanos que se embarran de óleo y abren los vientres del profeta para beber el agua de sus intestinos. Cielos de papel mojado. Y la esperanza es una casa siempre a punto de caerse. El sonido aeme de los frutos estallando en estas horas de cadáveres en taxi. Las avispas cruzan los cuerpos sobre lodo verde. Las voces se caen de los labios y el calor congela. Alarmas y círculos de polvo. Un festival de huesos fríos. Hierven las flores y el agua es vino desnudo. La pureza es amarga y las ideas oscurecen las ideas. El viernes es un teléfono negro, un perro, un milagro dañado, una coma. Los vasos están furiosos y sedientos.



lunes, 18 de agosto de 2008

RETRATO DEL MAL

Me siento culpable cada vez que escribo. Me siento culpable cada vez que termino una hoja y alguien más la lee. Me siento culpable de creer que puedo hacer literatura. La gente que hace literatura se hace literato. Me siento culpable de eso, de decir que soy literato. Esta es una cadena de culpabilidades que al fin de al cabo resultan siendo pura retórica.

Alguna vez leí una frase que me gustó, algo encapsulado en un libro y que me motivó a escribir. Alguien me dio la receta para hornear el pastel y lo quemé. Alguien me aplaudió y canté 4 canciones más. Alguien me empujó y yo resbalé. Nadie me advirtió que sería más fácil si no tocaba con mis manos impuras la prístina hoja en blanco que tenía enfrente.

Nadie debe ser llevado a la cárcel por el simple hecho de escribir, como nadie debería ser llevado preso por desnudarse. Pero si uno escribe y luego publica, es lo mismo que salir desnudo y asustar a la señora que vende el pan: se desfigura la delgada línea entre el amateur semianalfabeta y el genio. Es un crimen.

Así que convertirse en un mal escritor es lo mismo que transformarse en un genio criminal. Yo soy un criminal: he publicado algunos libros no muy importantes, me he llamado a mí mismo escritor, me han llamado escritor y hasta la fecha no he usado guantes quirúrgicos para tocar ni para decir lo que quiero.

Aprecio mucho a la gente que me hace ver las cosas y que mediante su crítica intenta hacerme entrar en razón. Tengo varias personas que me desalientan por mi bien y por el bien de la literatura. Me acusan de todo: oportunista (eso fue lo primero que me dijeron), pretencioso, degenerado, desencantado, consumista, mediocre, farsante, cínico, iletrado, inseguro, ingenuo, pajero y otro montón de adjetivos de ese tipo. Desgraciadamente escribir es lo mejor que puedo hacer (lo que no significa que lo haga bien).

Quizá lo más difícil de todo ha sido sobrevivir. Cuando llego a pedir un trabajo, los empleadores miran mi hoja de vida y se ríen. Les parece estúpido que diga que soy escritor. Todo el mundo piensa que un escritor es una persona pomposa y no un desempleado que —si ellos lo solicitan— les puede tirar la basura y limpiar sus inodoros. Creen que los escritores vivimos en ciudades cosmopolitas, tenemos dinero, agentes literarios, cenamos con embajadores, dictamos conferencias en auditorios llenos y nos acostamos con muchas mujeres. Entonces me responden

—fíjese que ya dimos la plaza—

y no me dejan otra opción que darme la vuelta y largarme.

lunes, 11 de agosto de 2008

EL ÁNGEL EXTERMINADOR ALGUNOS DÍAS SALE TEMPRANO



  • No existe un gesto heroico esta mañana. Bajo los titulares de los periódicos el día se ha vuelto un número más. Pareciera que caminar buscando trabajo, amor o pastillas es una sencilla y solitaria cuenta regresiva.



  • Con algún párpado pegado por no dormir, algunas veces las palabras no vienen. Pasan horas y los dedos parecen secarse. Todo el sueño se ha ido. Prendemos la Tv. y ese zumbido nos mata las ganas de pensar. Sólo observamos su distancia de nuestras vidas, el insomnio no tiene ventanas.



  • Es mejor rayar el cuaderno una y otra vez. Está de más razonar. Concluimos pateando los platos, quebrando las cosas. El blister de alprazolam está en rojo desde hace varios días. Será necesario tomar una decisión. Uno no puede obligarse a sí mismo. No debe.



  • Nadie hace algo por algo y nadie hace nada por nadie. Todo en realidad es un horóscopo. La vida no es clara. Es vulgar. Una continua promesa de desalojo.



  • Son días torpes en queremos sentirnos grandes. Luego vienen esos días secos, ásperos, sin nada qué decirnos y en los que sólo vemos las instantáneas de los techos y de las patas de las mesas. El muelle está lleno de tablas podridas. Salvar las vidas


  • Fumar reclinado en el asiento del piloto. Quitar el freno de mano. Incrustarse en el tráfico absurdo de la mañana. Los teléfonos celulares que repican sobre un tablero y la marcha leve de los indigentes que piden una moneda. La cola de vehículos sigue sin que nos alcance el mundo.


  • El ángel exterminador algunos días pasa temprano.


  • Las letras van con la marea. Ornamentadas entran como una flecha en el ojo y salen por los oídos. Las letras llevan un vientre ancho y un sexo estrecho. Sepultan el blanco de la pulpa comiéndose el cascajo de mugre que simplifica la últimas gotas de café. Las arterias son entonces un río de lava.



  • Una armadura verde. Un cine porno. La niña que masca chicle frente al semáforo. El motorista que lleva y trae pizzas. Los traficantes de órganos humanos. La ensalada de asteriscos fluorescentes. Los corazones acelerados por la vida.



  • Se interrumpen los ladridos. Una rueda de semen aceitoso en los pantalones. Cuesta hablar de los sentimientos. Dentro de nosotros coexisten todas las cosas, las imágenes más absurdas, las oraciones sin sentido. El reflejo respira el reflejo. Simbólicamente estas palabras se pudren y se devalúan. No tienen sentido. No construyen la trama de una novela. La vida no es literatura.



  • Al fondo de la piscina, un cuerpo. Un objeto que dejó de caer. Sólo los niños creen que podemos volar en el agua. Los locos ven hacia abajo a los que nadan. Sólo algunos poseen el secreto para flotar, la mayoría cae, inevitablemente.

miércoles, 6 de agosto de 2008

RELATOS DE AUTODIDACTAS

1. SCHEREZADE

De qué sirven las palabras, ves, es tan fácil escribir. Basta con un estilo, un estilo sencillo, cómodo, corriente. Basta con vencer algunas dificultades, inventar algunas agudezas, decir que la vida es más o menos algo verosímil o inverosímil según la conveniencia.

Dejar de poner palabras es una opción siempre y cuando se pueda resistir la vida sin hacerlo. Si se llega a apostar la vida por escribir.

No hay que matar a un hombre para matar sus palabras, hay que matar sus palabras y no quedará nada del hombre.

Me pregunto qué pueden saber ellos de lo que cuesta ponerse de pie, escribir algo, aunque sea una hoja estúpida y romántica como ésta. Nadie entiende que detrás de las palabras hay un éxodo, detrás de la huella borrosa de un lápiz una respiración se suspende.

Es fácil escribir para un hombre libre, pero no lo es para un esclavo. Para un esclavo escribir es la forma de alargar su vida.

Scherezade, en esos mil y un plazos de ficción y realidad, contaba cuentos para sobrevivir una noche cada noche. Aplazar la muerte es uno de tantos motivos para contar una historia.

Qué puede saber el lector de estas líneas acerca de la esperanza que pones al terminar una hoja, un párrafo o una línea.

¿Para qué te sirven las palabras sino es para borrarte detrás de ellas?

2. CAFÉ SITUACIÓN

Existen estos lugares parcos: los cafés. Las manos confluyen, los platos rozan, los cubiertos lanzan chispas.

A cierta hora chasquea la caja registradora y el cajero vive su ajetreo; las meseras van y vienen con todo cuanto pueden llevar en una charola o limpian con toallas arrugadas algo que se ha derramado sobre el individual.

Sentado aquí, pasmoso y ridículo como un oso amaestrado, escribo llevándomelas de interesante.

Mientras yo, que no conozco nada en el mundo tan destructivo como anotar y borrar, corrijo un legajo de páginas manchadas que pueden transformarse en algo o en nada, escribo pensando en desintegrarme en las palabras. Pasan las horas y la frontera de otra tarde abandona la luz. Ya va siendo hora de marcharme.

3. PARQUE

El sol quema hasta la epidermis. La gente descansa sobre las bancas, algunos extienden las piernas, otros lo hacen con cierta mesura, o sea, no se recuestan completamente. Cada quien tiene su muy peculiar manera de descansar. Muchos helados, también cigarros encendidos. Ancianos con zapatos tenis blancos.


4. PIENSO LUEGO INSISTO

Sentado y con un leve dolor de cabeza, tomo un jugo de naranja (o que sabe a naranja al menos) y trato de leer un poco.

Estoy con “Réquiem” de Tabucci. Su lectura es plácida y llena de sensaciones. Tampoco es un libro maravilloso. Recién dejé a un lado el periódico, una guía turística del crimen y la corrupción que francamente me tiene cansado.

A veces me aíslo. Aún dentro de mí mismo me siento lejano. Lejano de mi conciencia, de esa percepción exterior.

Las imágenes, las palabras. Cansa. Y de pensar ni se hable. Pensar todo el día. Abrir la boca y opinar como si uno ladrara.

Pienso luego insisto.

Ahora mismo, mientras escribo, ya estoy planeando otra cosa, no me detengo. No hay tiempo para esperar, voy de prisa.


5. HEMINGWAY FRENTE AL PEZ VELA

Anoche soñé que pescaba un enorme pez vela.

Era impresionante, pesaba muchísimo, casi hundía la pequeña embarcación en que yo navegaba.

Hoy, inconscientemente, tomé un libro con fotografías de Ernest Hemingway y lo primero que me encontré es la foto del escritor junto a un pez vela. Lo sostiene con una mano —la presa esté colgando de un cable de acero— y lo muestra con orgullo.

Hemingway ya estaba cansado de vivir, pero en la imagen (sólo en la imagen) se ve feliz.
De inmediato me conecto con ese sueño tan difuso de la noche anterior. Hago asociaciones inmediatas: el pez, el cazador, el viejo y el mar...

Tengo muchos asuntos pendientes. Escribir y destrozar el silencio. Alejarme de la orilla, lanzar el anzuelo y esperar.

6. EL RESPLANDOR

Cuando no estás es feo…
Andrés Calamaro


Hay cosas malas que se escriben porque no se soportan más. Un escritor desocupado es peligroso. Puede hacer cosas sin ningún valor, como vivir acosando personas que lo detestan, bebiendo torpemente o buscando cierta pornografía sentimental.
Un escritor más, es un asesino menos; así lo veo.
Si no existiera un Bret Easton Ellis novelista, posiblemente habría otro miembro de la R.F.A. disparando a los perros callejeros en Manhattan. Si no existiese Fight Club, habría un Chuck Palanhiuk sindicalizando violadores en la salida de los aeropuertos. Si no hubiera un Estuardo Prado tendríamos otro torturador de colegiales.
Un escritor más, es un fundamentalista menos; así lo veo.
Un tipo que escriba poemas de amor que hagan brotarle escamas hasta al más frígido intelectual, salva la poesía de las catástrofes del ensayo y de la novela aeroportuaria. Escribir es jugar, ni más ni menos que eso. Play the game. Nada mejor que reclutar poetas para evitarle males físicos a la sociedad, en demérito de los bosques y las toneladas de papel que luego serán abortadas en piñatas de los Power Rangers.
Por favor, si su hijo le dice que quiere hacerse literato no lo censure, puede que en realidad quiera matarlo a usted, degollar al vecino o mancillar braguetas en algún callejón oscuro, y tal vez esa vocación por el lenguaje neutralice ciertos instintos decadentes. Déjelo que raye hojas. Regálele libros. Invite a sus amigos artistas a la casa, lo peor que puede sucederle sería una cena saturada de errores y de plagios donde todos los comensales saldrían hartos de sobre valoración.
A mí me gusta escribir porque el mundo se ve chiquito atrincherado detrás de una página. La vida es simple y los deseos parecen cercanos. Todo sería miserablemente feo sin este desalojo ocasional de la imaginación, pues no tendría gracia alguna vivir de técnicas macabras que sustituyeran esta soledad y este olvido.

lunes, 4 de agosto de 2008

LUZ Y CALOR




(1)

abrir siniestro subliminal ge------------
nesis
amnesia del génesis

vista preliminar

mucha luz
mucho calor

(2)

espasmo
velocidad eje de sus manos
todo admite nuevas negaciones
kerosén
filmaciones en playas enrojecidas
mapas

(3)

semen
dioses inmóviles
opacidades
cuerpo como hangar

(4)

palabras por
carreteras
lamentación y colores

(5)

el hilo se tensa
se agota
y no sé dónde termina
ni quien lo toma

(6)

cabeza turbada por festines
música fuera de todo lo posible
quedan ideas y amigos reunidos

(7)

aguja fracturada rapsodia
brillante indolencia

(8)

Los ojos se apagan como puntos. Rostros familiares, nubes y silencio, viendo fijamente el dolor fracturado en instantes. Las pausas de la respiración en un hilo. Una mano se hunde en otra mano y rodean a quien agoniza. Uno a uno los espectadores salen del cuarto. Todos asisten la muerte de todos.

(9)

sangre y luz
líquidos
elementos confusos

(10)

cada renglón estéril
horizonte
la luz seca de una lámpara
quemando párpados al amanecer


viernes, 1 de agosto de 2008

MI LUGAR MORTAL (Para Juan Pablo Dardón)

Miedo de cañerías heladas bajando por el tubo de la conciencia. Miedo interrumpido por los gestores de mi amable exilio en la cuenca de los meses muertos. Miedo a un sol que comienza a escarcharse. Miedo al encierro de los líquenes y de la naftalina. Miedo al desierto. Miedo a las hojas que caen paralizándose. Miedo a ese lugar común tan lleno de turistas. Miedo a todos los remedios que tiene la soledad.
Aunque a veces no distinga entre el riesgo y la veracidad, entre el escritorio y la barra de una cantina, siempre escribo para alguien. Siempre esos trailer de películas con deformes niños-lobo que devoran carne de adulto. Siempre este lugar donde la página es negra y negro es también todo el silencio en torno a ella.
Este mi lugar vulnerable.
Este sitio de donde vengo, pero donde nunca tengo un lugar.

miércoles, 30 de julio de 2008

DÍAS PERFECTOS


Mañanas y tardes que recibían generosos rayos del sol. Los veraneantes tomaban las playas para tostarse la piel en la arena. Escapaba el aroma de aceite bronceador y abundaban las manos para esparcirlos sobre aquellas espaldas desnudas. Era impensable un cuerpo viejo, era impensable que algo no-bello pusiera sus pies allí, sólo existían esas curvas zodiacales, músculos firmes y rostros celestiales.
Me encontraba en uno de esos días perfectos. Estaba perdido en uno de esos anuncios de playa, de verano. Sin saber cómo comportarme, me movía de un lugar a otro, sin saber qué hacer con tanta fantasía accesible, sin lograr asimilar tanta perfección.
Mi caminar era torpe, era el único vestido con un pantalón de casimir, con una camisa de mangas largas y mis lentes, sin contar que no soltaba un libro de Cioran. Yo era lo único sin color en aquel día perfecto.
Luego de tanto desear, ¡paffff!, llega el día en que uno atraviesa esa dimensión desconocida y el mundo feliz de los anuncios se hace una hermosa realidad. Pero ¿qué hacer en ese momento?
Tenía una grave elección: creer que todo aquello era completamente real y dedicarme al derroche de placer o bien desconfiar de todo y ayunar como un asceta buscando la perfección de mi alma. ¿Qué hacer? Me volvía loco ver aquellas mujeres vestidas únicamente con sonrisas, también me atraía tomar la cerveza congelada en la hielera, sentía ganas de salir en un velero, de atiborrarme de emociones como era capaz de ofrecerme ese instante...
Así que me decidí, tiré la porquería que estaba leyendo, me quité la ropa y me decidí por vivir aquello, fuera o no fuera cierto. Duraría un minuto, duraría lo que dura el destello desde la pantalla antes de cambiar de canal.

martes, 29 de julio de 2008

LA GENTE SERIA

No hay nada más difícil que posar para una fotografía.
A mí me pasa. Todo se me descompone cuando alguien saca la cámara. Me es difícil ponerme en pose; ni siquiera puedo sostenerme, me da vértigo y tengo que buscar algo estable donde asirme. Entonces me pongo serio, quiero lucir serio. Respiro profundo, contengo el aire en mis pulmones, me peino, me pongo la camisa adentro del pantalón y hago lo que yo creo el mejor acto de mi vida.
Luego de la asechanza del flash me quedo seco, como si algo me faltara, me quedo atolondrado, viendo luces y me cuesta mucho reintegrarme. Además me embarga un sentimiento de clonación. Sí. Clonación. Como si de pronto un mutante ha salido de mí y anda por y para desgracia del mundo.
Me alarma que de todas las expresiones que puedo gesticular, deba optar por la más avinagrada y predecible: la seriedad.
La historia es un largo panegírico de personas aparentemente serias que estaban aparentemente seguras de lo que hacían. Así las recordamos, posiblemente por los retratos que quedan de ellas.
Siglos y siglos nos han enseñado que la gente seria siempre tiene la razón o da la razón. Es el peso que nos agobia cuando tenemos que mantener la mueca ante las cosas más ridículas de la vida: hacer trámites, pedir un trabajo, hacer valer nuestra opinión o posar para un retrato.
No es fácil ser una persona seria, pero, ¿alguien quiere ser serio en realidad?

lunes, 28 de julio de 2008

DIÁSPORA

DESDE LA MAÑANA

No importa. No. La verdad no importa.
Porque el error es nuestro, ruido habrá en todos lados, el problema es siempre buscarlo en los mismos sitios.

ABC OF WRITING

El mismo aliento de la escritura.
Las novelas se escriben y se leen encendiendo la luz hasta la última frase.
La poesía, en cambio, se escribe como un inventario: anotando día a día un registro de pérdidas y ganancias.
Acumulación de tiempo, sólo eso.

TUPPER

Yo creo en los poemas herméticos
perfectamente guardados
en el refri.

DIÁSPORA
La hoja es la diáspora: la palabra y la soledad de esta habitación durante la madrugada. La hoja que destellaba ayer. La que hoy yace arrancada.

jueves, 24 de julio de 2008

CUANDO EN LA FICCIÓN NO HAY CIENCIA



Señores de Marte. Queridos hombrecitos verdes.

No tengo gente a mi alrededor, todos se han ido y me dejaron en mi planeta. La Tierra. Camino todo el día en calles donde no hay nadie. Entro por las puertas de todas las casas. Las carreteras son líneas nada más, no pasan carros, no se ve una sola alma. Las tiendas han sido abandonadas. Los edificios son cadáveres de polvo. Todo está tan solo y es tan basto.
El mundo es enorme desde que se quedó sin gente.
Se fueron por la noche y no me dijeron nada. Construyeron sus naves en secreto. Me ocultaron muy bien su plan de abandonarme.
No tengo nada qué hacer si en esta soledad solamente quedaron las cosas.
Se llevaron todos los animales, algunos árboles, algunos libros, fotos.... Todo lo que alguna vez fue mi vida, viaja ahora por el espacio. Allí van mis padres, mi esposa, mi hijo; la señora que vende el pan, también mis compañeros de trabajo, todos mis vecinos.
Me dejaron sus monstruos. Una huella de combustible. El surco de nubes en el cielo. Invierno en tenazas. Dos langostas gigantes. El bebé Godzilla. Algunas lombrices de respiración brutal. Una máquina con tetas. Una catedral de cohetes.
Las calles se quedan poco a poco sin luces y la lluvia está encharcando en todos lados. Ya no es tarde, ya no puede ser tarde, ya nunca será temprano ni nunca volverá a ser nunca. Se acabaron las promesas. También las contradicciones. Se fugo la depresión con potentes turbinas. Solo queda tiempo inútil para invertirlo inútilmente.
Cada quien sabe que al dejarlo todo siempre se corre el peligro de estar muerto. Sin embargo no pareció importarles. Se lanzaron con arrebato hacia otro mundo, otro sitio que ni siquiera imaginaron. Están por todo el cielo. Ahora saben a ciencia cierta que la ciencia no es cierta. Se estarán riendo de tantas mentiras y de tanta lógica.
No existía la ciencia ficción, solo el miedo al futuro, este futuro solitario.
Cada locura imagina de distinto modo lo que vendrá. A veces son máquinas, a veces plantas, simios, niños, ancianos, antimateria, clones. Nadie se imagina la soledad.
Señores extraterrestres, ¿qué saben ellos? Yo puedo decirles lo que es quedarse en la vida, remota y perdida, de este satélite de la luna.
2000

lunes, 21 de julio de 2008

UN NARRADOR SIN POESÍA ES UN NIÑO TONTO TRATANDO DE CONTAR UNA MALA PELÍCULA

Alguien te cuenta una película. Lo hace con torpeza e interfiere con lo que te imaginas. Te imaginas un cine, te imaginas un "patio lleno de sillones" te imaginas a todos respirando invisibles dentro del recinto. Tu interlocutor te relata lo que ve, lo que dice que ve y lo que cree que ve. Opina. Involucra su moral sobre los asuntos, además enjuicia, todo lo enjuicia con su lógica. "Buena película, vieras". Luego cuando va a la mitad decide apresurar la historia y concluir su descripción.
Total, es la historia lo que le interesa, no la forma en que puede contarla.
¿Quieres contar mal las historias? Terminarlas con un remate cómico, alargarlas hasta exasperar a quien tenga que ponerte atención.
Escribir es un oficio que busca la atención incondicional de los demás, pero cuando no cuentas nada, cuando no decís nada bueno, perdés la atención de la mayoría y tienen todo el derecho de dejarte, de abandonarte.

viernes, 18 de julio de 2008

MÁS DE LO MISMO


No es fácil idearse una personalidad dentro de ese laboratorio de inutilidades que es la vida productiva.
El artista no duerme.
El artista no pide préstamos para construir una casa.
El artista no se mete los dedos a la nariz.
El artista no viaja en autobús.
El artista no camina diez cuadras buscando alguien que le haga cambio un billete de a cien.
Las personas comunes y corrientes padecen todo esto como castigo por carecer de talento. Es gente sin grandes conocimientos que rumian día y noche su mediocridad. Abren la boca para reírse de cualquier tontería y atiborran las salas de cine para ver películas tontas.
La grandilocuencia dicta que el artista debe estar vacunado contra ese tipo de alergias y presume —de forma ridícula— que es más importante sostener una efectiva conversación con poderosos impulsores de su obra, que perder el tiempo con personas comunes y corrientes que pueden expresar de una forma honesta, pero sencilla la valoración que sienten por su trabajo.

martes, 15 de julio de 2008

BUENA SUERTE

Un día treinta.
Resulta que no pagaron el viernes como esperabas y lo harán mañana, resulta que ninguno tenía un quinto (ni siquiera la vieja usurera, prestamista), resulta que se te enfermó el niño y tu esposa con sarcasmo te sirve un plato vacío, resulta que llevás la misma camisa y el mismo pantalón de ayer, resulta que tu hermano no mandó remesa, resulta que hay que pagar el cuarto, resulta que te cortaron la luz, que no hay agua en la colonia, que no hay medicinas en el IGSS. Resulta todo eso y en la fábrica pagan el sábado 31.
Allí vas de nuevo sin hablar con nadie, atravesándote las calles, ya son las siete y no querés llegar a tu casa. Al caminar te ahorrás un quetzal en camioneta, la parada del segundo trasbordo no está tan lejos. Empieza a lloviznar, arrecia un poco, sacás un suéter de la mochila, le sacudís las migas de pan, te lo ponés. Llegás al arriate, pasa un carro a toda velocidad y te escupe agua y lodo, todo se queda escurriéndote. La rabia.
En la parada está la camioneta completamente llena. Pagás y el chofer te mira con su proverbial desencanto por la vida. Adentro hace un calor húmedo y huele como a hocico de perro. Te quedás cerca de la puerta para poder respirar un poco, la gente no se corre. El bus despega con un rechinido de latas viejas, casi te bota el movimiento abrupto, la mochila se te cae en las piernas de una tipa neurótica y te maltrata. Con el tiempo, y mientras todo se adentra en la oscuridad de un asentamiento, la camio se va quedando vacía. Lográs un asiento y recostás tu cabeza en la ventana, casi dormís, oís algo en el sueño, no sabés qué te dice y despertás. Tres tipos subieron: uno va sentado junto al chofer, otro va parado en la puerta de adelante y otro en la de atrás. Como era de esperarse sacan una pistola y comienzan a despojar a los pasajeros, meten todo en una mochila roja. Hacen una minuciosa requisa, allí van celulares tarjeteros, van lentes oxidados, van billeteras viejas, chumpas de lona, anillos de graduación y llegan hasta vos, ¿qué les vas a dar?, el tipo te mira y te vomita un montón de palabrotas. Metés la mano en la bolsa en el pantalón y le das tu billetera, cuando la abre se da cuenta de que sólo hay cinco pesos y se enfurece, te pega y te apunta con su arma, vos ni siquiera te inmutás, muy dentro de vos deseas que la pistola se dispare y te deje bien muerto en medio de todos los sillones, así como se ve en las noticias de la tele todos los días, pero no, sólo te pega en la cabeza y te saca un poco de sangre, desvalijan al chofer y se bajan. Se hace un silencio en el bus, alguien atrás llora quedito. Mejor te bajás, aún está lloviendo y el golpe te tiene adolorido y mareado, es mejor irse caminando y tardarse un poco, total, ¿para qué vas a llegar temprano?, mañana será sábado y pagan. Sabés, lo sabés muy bien, hoy tuviste buena suerte.

lunes, 14 de julio de 2008

BUROCRACIA


El día se derramó sobre la mesa, practicando a caerse del borde. La burocracia es un acercamiento ingrato con la vida. Es necesario beber dentro de toda esa rutina, para no ahogarse y para sonreír. Quizá no hay ningún éxtasis sobrenatural en una vida así, como la de ellos, sólo hay focos y horas y calendarios, cheques por cobrar, contratos, contadores, cierres, aperturas y todas esas cosas de las cuales no puede salir algo poético. Pienso en Lord Byron perdido en la municipalidad reclamando a la señora de los recibos -por qué me cortaron el servicio si lo tenía pagado hasta la última fecha-, luego todo el ruido de los edificios públicos, el olor de la gente encerrada dentro, ningún ventilador, ninguna ventana. El paso previo a llegar a la ventanilla, revisar las firmas, llevar en orden los papeles y siempre falta algo, la firma de un abuelo, el codo del último cheque, la foto de graduación y salir y volver a comenzar otra cola para regresar a esa misma y seguir así la escalera mugrosa, compartiendo vida con esas hormigas, clonándose si es necesario para no sentir náusea. Me jode tanto quedarme allí, esperando con cara de idiota, peleando por cosas que no debería necesitar, en lugar de hacer algo que valga la pena, aunque sepa que de tener tiempo tampoco haría algo verdaderamente valioso. Total es inútil, ojalá la burocracia no alcance mi facultad de imaginar y escribir cosas. Creo que preferiría hacer cualquier otro asunto menos quedarme inventariando hojas que serán caducas.

martes, 8 de julio de 2008

EL NOVATO SUBE AL RING

Es difícil comprender porqué el novato mira al público y no al contrincante. El primer golpe lo deja mudo, el segundo le cierra un ojo. Sale ominoso, con un diente quebrado y el labio colgando en la parte inferior de su quijada. Vuelve a su casa sin nada que dar. Su esposa le esculca las bolsas, le siente olor a hierba y alcohol, lo deja tirado en el sofá.

CERVEZA

El novato busca un bar donde le pongan una sonda en el cráneo y le bombeen cerveza, inmediatamente cesa una migraña china. Hace años leyó a Hemingway a la orilla del lago, ambos estaban borrachos, Ernest lo abrazaba y caminaban en zigzag: escribir una novela debe ser como matar un tigre y comérselo en el desayuno. Caen los cigarros como si fuesen enanos. El tigre no llega y está por amanecer.


PÁNICO

Hace frío a las tres de la mañana, el novato saca un suéter. Fuma y simultáneamente hace cosquillas al mouse, el logo de Windows aparece como un fantasma. El amanecer trae los ojos rojos. La pasión según San Mateo, angelicalmente, un coro de turistas japoneses viajan por el cordón de la grabadora. El escritor no soporta, la lluvia rompe la teja con tanta dulzura que es horrible.


DE DÍA AL DÍA SIGUIENTE

Delete or not delete, this is the cuestion. Mira detenidamente la pantalla. Se queda hasta tarde transcribiendo y cribando las notas de su libreta. Una página, otra, regresa a la primera y las dos se hacen una, luego un párrafo, una oración con sujeto implícito. Le sale una úlcera. El novato cae en la cuenta que es en vano y prende un cigarro, da un par de vueltas, abre un libro, lo cierra, sale a buscar un poco de comida. Allí dentro siente que se asfixia. Comienza a tachar las palabras desde la inicial “A”¡Qué maravillosa erección de los sentidos le causa tachar! cuando logra deshacerse de toda esa vibra sexual, sale a una casa completamente a oscuras y su mujer duerme en el sofá, la hace a un lado y ella murmura en un lenguaje gutural .



COMIENDO UNA SANDÍA

Escupe las semillas en el cenicero, carraspea, retoma la hoja en un día bastante caluroso, el ventilador gira de un lado a otro y el aire cae a ventarrones sobre los folios. El novato comienza a trazar pequeños dibujitos sobre lo que ha escrito. Sigue devorando su sandía; mientras lee, ruedan gotas hasta el plato donde permanece la miel roja de la fruta.



LA LIBRERÍA

Encuentra sus libros con las pastas abiertas, persiste en ver cuántos hay. -Un muchacho preguntó por su libro- le indica el dependiente, el novato se ruboriza, abre el libro y lo relee rápida y profesionalmente, encuentra los errores de siempre, huye despavorido, llega a su casa y quema sus notas, se sienta junto al fuego tratando de hacerse calor.



KARAOKE
El escritor escribe cómo escribir: para morirse hay que desconectar el teléfono, y tomar una trinchera. A solas la página en blanco, un animal cruza frente a sus ojos, no tiene presa. Escribir es cantar, con música de fondo, la misma tonada una y otra vez.


MANICOMIO
El novato dice noche de bodas cuando la última gota de champaña se ha derramado, lo golpea innecesariamente la tristeza y sabe que de cualquier forma celebrar es un vicio añejo. Dos manchas han crecido como continentes sobre su cabeza calva, es el sereno de los días de veneno en que adquiría en compañía de mejores mujeres y mejores hombres un posible pero solitario vino; a veces lo entrampa el viejo color, el pasatiempo lleno de vericuetos y no practica la verdad por ser una pésima política, el veneno de todo es esa verdad llena de maletas de mudanza, con una sonrisa tierna pero de cartón, una verdad que deja sólo migajas en el vaso de propinas.

lunes, 7 de julio de 2008

UNA CAJA CON REVISTAS AMARILLENTAS


1
En las revistas viejas permanecen los cadáveres de los inmortales prematuros. Sus cascabillos, sus perfumes europeos y sus rostros de gloria. Paréntesis y pelucas pasadas de moda.

2
Frank Zappa no había muerto. Modelos sin proletariado. Inocencia cruel antes que se inventara el amor virtual, mi madre se llevaba chocolates a la boca mientras suspiraba por Al Pacino

viernes, 4 de julio de 2008

BARBA

La barba viene con los días. Los malos y aburridos. Siempre con sabor a grasa de trailer. Afuera doy la apariencia de un fantasma. Comezón, calor, impuestos, multas, la música miserable del vecino. Paredes que leen a hijos de puta con focos en el cráneo. Tengo barba y ronchas en la cara, un lagarto verde babea sobre lo escrito. Al escribir me ahorro molestias. Me ahogo en mi barba. La nata del poema, eso, el poema es la circunstancia cursi de lo inútil. Lo inofensivo de morir. Diluyendo la vida en el extravío. Todos los días colgados de mi barba como caspa. La abstinencia. También las estrellas tantas veces contra el vidrio. Años de intoxicación

jueves, 3 de julio de 2008

ALGUIEN ME DIJO: ESCRIBÍ TODO EL DÍA


Y movía el dedo. Movía el dedo haciéndose pasar por listo: talento Payeras, inténtalo, interprétalo. Me reí como estúpido. Agarré mi chaqueta mojada con el vino y tomé una servilleta para limpiarla. En la noche, al llegar a mi cama, me di cuenta que soy idéntico a lo que más odio: ladrar sabiduría. Los perros sólo vienen a cagarse en mi jardín.

martes, 1 de julio de 2008

PALIMPSESTO



Al principio asentí. Mmmmmhhh. No sabía de lo que me hablaba. No sé por qué me quedé escuchando. Pasaba el mesero. Yo jalaba un trago. Cruzaba las manos. Le demostraba mi interés. Mientras, adentro, yo hacía listas. Pintaba todas las superficies, suspendía objetos desde alturas enormes. Horas y horas con un artista. Luego esa palabra: palimpsesto. La mencionaba exageradamente. Por la mañana él viajaría a Nueva York. Palimpsesto. Palimpsesto. Palimpsesto. Estábamos borrachos. Javier, aún no me voy espera que termine esta historia. Una hora más tarde seguía hablando de sí mismo. Qué desagradable. Di una vuelta con los ojos por la galería de arte contemporáneo. No había más que artistas. No había gente brillante. Sólo palimspestos quietos y temerosos, en las paredes y en los rostros. Palimpsestos que se me borraban en las manos.

COMIENDO EN HUNGRÍA

Esta tarde,
para matar el tiempo
saco un libro escrito por Asturias y Neruda.
Un par de gordos con suerte.
Un mal libro.

viernes, 27 de junio de 2008

INOCENCIA




Los bomberos le echaron la chamarra encima, no recuerdo mayor cosa. Mi vieja me agarró del brazo, a pura verga quería que llorara por mi ruco. A mí me daba lo mismo verlo vivo o verlo allí, hecho mierda sobre la carretera. Mi carnal estaba jalado por esos días. Cuando mi centenaria le contó, dijo que “Ya era hora que se muriera ese hijo de puta”. Mi broder tenía razón. Mi viejo chingó durante años. Llegaba bien a talega a sacarnos de la cama a eso de las tres de la mañana y todo el tiempo andábamos con miedo. Una vez le pegó a mi ruca con la plancha. Cuando mi hermano se metió a salvarla, le quitó la plancha y le zampó una patada en el hocico a mi ruco; mi vieja de turbia lo que hizo fue llamar a la tira y mandar a mi carnal al bote.

Lo que no puedo negarle a ese viejo cerote era que mejor zapatero que él no había. Cabrón para eso. Cuando de chirís me ponía dis que a ayudarlo, me dí cuenta de que era pesado. Los chances se hacían bien o no se hacían. Antes que ese carro lo mandara al hoyo, estaba trabajando duro para poner un tallerón lujo. Me acuerdo que la primera vez que llegué bien loco a la casa —yo tenía unos doce años y mi viejo llevaba rato de muerto— entré en su tallercito y chillé. Casi lo podía ver sentado trabajando como animal, porque bretiava grueso, aunque se pusiera a moronga nunca dejaba de echar punta. El recuerdo me hizo mierda. Me puse la chumpa y como le hacía a la cacha salí a ver que onda.

Ese día vi a un chavo que pintaba de feria y lo hice bajado, después lo hice atravesado con un filero y lo deje boqueando sangre en la banqueta. Al bajarme el pedo sentí rabia por mis muladas. Pero de veras me sentí turbio.

La primera vez que caí al refor me hice compadre de un chavo. Nos poníamos a flexear cuando los tichers se descuidaban y nos escapábamos por la pared de atrás que daba a unas milpas. Cuando regresé, mi ruca me echó de la chante. Me dijo un montón de muladas que ya no me acuerdo. Total paré durmiendo en el parque. La tira nos llegaba a levantar a media noche y se llevaba a la güisas flexeras para cogérselas en las patrullas. Desde chirís mi vieja nos mandaba a talonear a mi carnal y a mí a la imprenta del hijueputa del Chema. El muy cerote nos tenía trabajando hasta que le roncaba la gana, pero con todo y eso me puse las pilas y sacaba los chances al chile. Se me quedó cómo se cortaba, se encuadernaba y toda esa paja. Eso fue antes de que jaláramos al norte con mi carnal.

Mi brother sabía cómo era que corría el agua, toda la casaca para llegar a la frontera sin coyote. Pero unos mierdas nos pusieron allí por Beiquers... o Bakers... no sé qué pisados. Mi hermano quería pasar un cacho de cois y cuando la migra le dio color, no nos la acabamos. Aquí hicieron un gran mate, que era narco y demás pajas. Salió en la tele, en la prensa, todo el mundo hablaba de él.

Mi hermano siempre fue pilas ¡qué trances se discutía! Una vez vaciaron una bodega él y otro su compadre. Ese día me llevó a libar. Ahora está jalado por homicidio, se quebró a dos tiras. Cuando se lo llevaron al Preventivo le metieron una gran verguiada como diez chontes y lo dejaron vomitando coágulos de sangre. Él me enseñó a no andar en maras “esos son huecos, todos los quesos hay que discutírselos uno solo” –dice.

Mi vieja hasta nos niega, le preguntan por nosotros y dice que estamos muertos; tiene vergüenza de decir que somos gruesos. Algún día me va a ver en un buen cherris y con buenas chivas y la voy a llegar a sacar del hoyo donde vive. ¡Si yo soy la neta! Lo que pasa es que hay que sacar el día, hay que ser chinche sino a uno le cae. A mí lo que me llega es andar de rollo. Si hubiera sido un bato de feria sería de esos engasados que van a la Universidad, pero ni así se les quita lo mula... nel, prefiero así, callejero, ahí está todo.

Hay un tira que tengo choteado. La vez pasada me sembró mota y me llevó jalado. Pura gana de chingar. Una granada le voy tirar a la pachuca. ¡Nel, si yo soy grueso!
Ayer soñé que estaba jalado. Ni Diosito lo quiera. Me prometí que cuando cumpla 19, voy a cuadrarme. Neta.


1996

(Este fue el primer cuento que escribí )

jueves, 26 de junio de 2008

UN AMIGO PIDE AZT

Sobra lo dicho sobre este aquí y este ahora.
Qué más da voltear y ver la hilera de cuartos.
Sobra todo y todos estorban.

Los brazos cuelgan en gravedad y el sudor
es amarillo como la transfusión de un canario.

Pero el mundo cambia en su percepción.
Ahora tiene orillas.
Orillas donde la muerte yace en un helado derretido,
donde esa mueca absurda del sexo
sólo abrió los ojos a la espera.

El destino y sus plazos.
La fragilidad.

Una vida (por ti, para ti)
puede derivarse a lo posible.
Palideces en AZT.

No llores,
te escucho,
aún sigo al otro
lado del teléfono.

martes, 24 de junio de 2008

SOBRENATURALEZA

Este es un barco, una puerta. La planicie para pensar e irse lejos.
Hay salidas. Todas a la calle. Todas decisiones frente a la puerta de mí mismo. Pero las decisiones importantes son silenciosas: salir de la casa, salir de la vida de los demás, tomar un arma, salir, salir, salir... irse.
Sé que son la leyes del combate: pensar antes de desenfundar un arma, pero en la guerra real hay que matar antes de la sospecha.
Esta puerta hecha con mis palabras, este todos lados, este deseo constante.