martes, 30 de diciembre de 2008

LAS PRIMERAS HORAS DE UN NUEVO PLAZO



Pienso detenidamente en qué tan real
es un «año nuevo» y me doy cuenta
que es tan real en la medida en que
buscamos darle inicio a un nuevo plazo. El
tiempo es una continuidad de esperas, de
renovaciones o de renuncias; nos alimenta
la esperanza de llegar a ser distintos, de que
todo quede atrás, cicatrizado entre las doce
hojas arrancadas de un calendario.
Cada año trae distintas estaciones, distintas
temperaturas. Ninguna de ellas puede
capturarse ni retenerse, todo tiene su
caducidad y su renovación. Nada es igual,
aunque seamos los mismos, nada es lo mismo
aunque no seamos iguales. Un retrato
nuestro envejece dentro de nosotros. Variamos
de extremo a extremo. Trenzamos
plazos; plazos, nada más que eso.
Los nuevos libros, la nueva música,
el vino, las películas… cada vendaval de
asombro que nos acomete al llegar un nuevo
primer día de enero, esa promesa oculta
detrás de los días que vienen cifrados entre
los meses y las fechas que hoy se renuevan.
Si algo mueve nuestra vida es sentir
cómo se transforma en nosotros. Nuestra
existencia transcurre entre las mudanzas y
los finales. Como una línea se hace de puntos,
así entre uno y otro se prolonga una espera.
El final de una larga espera es el inicio
de una nueva. Para hallar el sentido de todo
esto, basta con redescubrir el significado de
lo que buscamos, de lo que amamos. Ver
cosas nuevas. Retomar todo lo fallido. Dejar
que el pasado se vaya con su carga de
felicidad o amargura. Cambiar es salir en
busca de nuevos motivos.
Después de todo el secreto está en insistir.
Tarde o temprano soplará el viento
a nuestro favor. Dentro de la misantropía
y el tenebrismo cotidiano, puede brotar
un poco de optimismo. ¿De qué sirve el
pesimismo con toda su
carga de intelectualidad?,
el pesimismo es un licor
amargo que tarde o temprano
se agota.
Son las primeras horas
de un nuevo plazo. Estoy
frente a una taza de café y
viendo por la ventana de
un restaurante. Pienso en
el poema Tabaquería de
Fernando Pessoa:


Derrámeme la Naturaleza sobre
la cabeza ardiente
su sol, su lluvia, el viento que
me encuentra el cabello,
y el resto que venga si viniere, o tuviere que venir,
o que no venga.
Esclavos cardiacos de las estrellas,
hemos conquistado todo el mundo antes de levantarnos
de la cama


Pienso en las palabras, las primeras que
vendrán con el año que germina. Los atajos
que hallarán para llegar a nuevos ojos y
a nuevos oídos. Ojala surja nueva poesía y
alcancemos nuevas metáforas, nuevo amor.
Al fin de cuentas cada verso trae la síntesis
de toda una vida.
Siempre habrá puertas abiertas. Silencios
rotos. Siempre vendrá alguien de vuelta y
alguien partirá.
Una hoja en blanco. Nuevos fragmentos.
Nuevos pretextos.
Así, tratando de razonar sobre este tipo
de cosas, encuentro tan innecesaria la angustia.
Podemos planearlo todo, pero no
hay más que esperar que las cosas converjan.
Ese extraño ejercicio de vivir a tientas.
Separando parte de nosotros. Guardando
distancias. Armando un álgebra de experiencias
que hagan la vida algo más o menos
exacto. Siempre llegan los forzosos adioses,
la temporada de huracanes donde cabe decidir
nuevos rumbos y estar alertas.
Lo único que nos permitimos es la decisión.
Escoger determinado camino, a veces
con la certeza de que en algún tramo nos
hallaremos una vida más simple. Lo difícil
no está en la marcha, sino en la decisión
tomada. Ese Eclesiastés de las cosas sencillas,
de la nada. Sí, el aire que va borrando
la huella de nuestra respiración en el vidrio.
El espacio que devolvemos luego de
que todo se ha agotado.
Vuelvo a las primeras horas del primer
día de este año. Termino este manuscrito.
Vuelvo a salir a la calle. Esta será una nueva
calle y los rostros serán nuevos rostros
y el ruido será nuevo y todo se verá distinto.
Todo habrá envejecido, también habrá
muerto y se habrá renovado. Un momento
más por favor. Un plazo más, mientras nuevas
fuerzas se acomodan. Nuevos pretextos
aguardan. Se abre otro paréntesis. Volver
a Shakespeare, a Whitman, a Borges. Las
palabras que salen a borbotones. Los enunciados
que brotan y nos traen la calma, agilizan
la espera o renuevan las fuerzas a las
breves proclamas de cada día.

martes, 9 de diciembre de 2008

NAVIDAD EN EL MALL



Nivel 1: Ropa de dama

Revisa con gravedad la etiqueta. Recorre los pasillos llenos. Entra al vestidor. Se desnuda frente a un espejo que cuelga con tolerancia sobre un clavito. La prenda baja suavemente. Ella analiza con cuidado las costuras, la tela, le parece un poco ancho de los lados, además esos listones… combinará bien con unos zapatos color gena.


Nivel 2: Handyman


Un buen comprador nunca asiente con la cabeza mientras le explican las veleidades de un producto. Levanta con una mano el barreno. Luego le pregunta al empleado si trae incluidas las brocas y cuántas vienen. Después de la breve explicación del vendedor, el discreto cliente no parece creer toda la información que le dan al respecto. Dice gracias, toma la carretilla y va en busca de pintura: látex, exteriores, interiores, con esmalte… Se queda pensando de nuevo. Toma dos botes y pide al encargado que los mezcle para que dé un tono celeste extra claro.

Nivel 3: Ropa de bebé


-El rosado es un color que vuelve torpes a las niñas. Torpes porque después no podemos decidir por nosotras mismas. Mejor que sea un overol Osh Kosh de lona azul, ese del bordado. Bastante caro. Pero su papá lo va a pagar. ¡Quiere a su hija! Pues que le cueste. Total sólo la ve cuando le da la gana. ¿Dónde estará aquella maletita verde…

Nivel 4: Juguetes

-¡No entiende que no! ¡Alfonso, venga para acá! Ya nos tenemos que ir. Ya
sabe cómo se pone su papá si uno no baja rápido. ¡Deje eso allí, niño! ¡Qué fastidia hombre, mire ya va a botar a la señorita! Si quiere algo gáneselo con sus notas y su comportamiento, a mí no me diga nada que estoy enojada con usted.

Artículos navideños


Pequeño Santa Claus bailarín (Q. 460.99); Árbol navideño giratorio (Q. 789.50); Árbol navideño con luces (Q. 768.65). Árbol navideño de sala con retazos dorados (Q. 1,499.00). Oferta de esferas navideñas importadas. Juego de luces intermitentes con motivos musicales (Q. 155.50).

lunes, 1 de diciembre de 2008

EL CONVIVIO




10:45


Los preparativos: caminar hasta Paiz. Luego, canastita en mano, dirigirse hacia los licores. Dos botellas de Venado XL, para las traidas, pasillo 2, chicharrones y Cocas.
Con las botánicas debidamente empacadas en bolsas amarillas, Manuel y Tono, se dirigen al Ministerio. Hoy está de turno el agente buena onda y los deja entrar sin registrarlos.
En la oficina ya están todos, la Yoli puso los vasos, Mirella el mantel, Claudia termina de despachar expedientes y Gonzalitos conecta la grabadora y pone un cd de Bronco. Echan llave a la puerta para que no lleguen a molestar con papelería urgente.


12:45


La segunda botella va por la mitad. El jefe ya no llegó, dijo que iba a irse directo al restaurante. Manuel se sirve otro trago y le sirve a Yoli, a Mirella y a Claudia (la practicante que se quedó con puesto de 029). La plática está relajada. Gonzalitos abre y cierra su escritorio obsesionado con una factura que está seguro llevó a Financiero.


12: 59


Las mujeres en el baño: Yoli le presta a Mirella su crayón Rosa Mística.
Olor a fijador de pelo y desodorante aerosol.


13: 20


Todos apretujados en el carro de Gonzalitos (Datsun 1977).


13:28


Restaurant con marimba en vivo, casi no se puede hablar. El Licenciado ya está en la mesa y pidió:
una botella de Old Friend
una orden de frijoles volteados y guacamol
un muñeco de Tortillas
hielo
acuerda con el mesero que espere para servir el menú y que la factura la saque a nombre del Ministerio y que lo demás corre a cuenta de los empleados.


13: 55


Todos están sentados frente a sus vasos cargados de hielo y trago, se piden cortésmente que les pasen la canasta de las tortillas. La plática está llena de anécdotas y chismes del edificio.


14: 30


La comida ha llegado. El Licenciado pide que le lleven un cuchillo para cortar la carne y pide otra botella.
Gonzalitos le pregunta al jefe si no ha ido a San Marcos. El Licenciado le responde que no y que le parece que el pueblo se está perdiendo por el narcotráfico y las maras. Manuel finge interesarse, da un dato estadístico de muertos en asaltos a buses. Todos hacen miradas de indignación. Pero el Jefe dice que es el resultado de mala administración, que se necesita "mano dura" y que eso solamente un militar es capaz de ofrecerla.
Las risas de Claudia y de Mirella interrumpen la seriedad del tema. El Jefe interroga y ellas responden que se están riendo de que Gerson del archivo ayer se cayó de las gradas y que por poco bota al ministro que iba hablando por celular.
Tono hace un chiste y dice la primer mala palabra. Manuel dice la segunda.

14:42


Otra botella, Yoli la destapa y se ofrece a servir otro traguito. Gonzalitos es el único que no acepta.

15:50


Otra botella y más bocas.
Yoli saca a bailar a Manuel. Tono está riéndose y se pasa a sentar con Claudia. Mirella se pone a hablar con el Jefe. Gonzalitos tamborillea sobre la mesa siguiendo el ritmo de "Jugo de Piña"

16: 48


Más Whisky. Gonzalitos ya se va, Tono le pide que se quede un poco más, pero no acepta.
El jefe ya no tiene la corbata y bajo la mesa le agarra la pierna a Mirella. Yoli Sigue sirviendo los tragos. Tono casi promete hincársele a Claudia si ella no le hace caso.

17:30


La mesa es la más escandalosa. Los meseros los observan a distancia. El jefe pide otra botella pero de Johnnie Walker.

18:42


Claudia se va al baño a vomitar. Tono está doblado sobre la mesa.
El jefe está a punto de demostrar que es un hombre joven y vigoroso, así que se tira al suelo y comienza a hacer despechadas, Yoli le sostiene el saco y con Manuel se las cuentan en voz alta. Mirella trata de no reírse demasiado, sabe que lo hace por ella.

19:36


El Jefe se levanta y le ofrece a Mirella irla a dejar. Claudia y Tono llevan media hora besándose. Yoli le pregunta a Manuel si quiere seguir en su casa.
Cuando se levantan les cuesta mucho trabajo incorporarse.
El mesero lleva la factura y se reparten ciertos gastos. Sólo los hombres ponen dinero el Jefe más y Tono, como siempre, menos.

19:55


Se despiden.