
1
Las grandes verdades son intentos. Los sabios fallan, los libros mienten, pero hoy me siento feliz con ese poco de esperanza.
2
Para ahorrar tiempo hay que perder la vida. Empezando desde allí todo el resto parece en vano. El deseo de vivir es dirigirse hacia donde no lo permite nadie.
3
Las cosas cambian si se está frente y no dentro de ellas. Desde afuera se puede ser un observador privilegiado. Pero quedarse de testigo de los cambios, es sobrevivir para la soledad.
4
Los neuróticos también dormimos. Padecemos la abstinencia sexual de los malos créditos y nuestra pasión por lo fallido. Somos los viejos que nadie recibe y los niños que nadie soporta. Pero nadie puede jamás quitarnos el derecho a nuestra propia razón.
5
Donde vayas te persigue el peligro: cáncer, sida, gastritis, amputaciones, ceguera... Donde sigas y persistas. Donde quieras llegar siempre hallarás ángeles con espadas llameantes custodiando paraísos.
6
Siento aprecio por la risa, es como si con ella se encendiera eso que Kant llama “el cambio de la nada que esperamos”.
Efectivamente nada puede ser más placentero que esa sensación de reírse hasta herniarse, esa cálida grandeza de la despreocupación.
7
Escribir para no servir a nadie. Trabajar para estar vivo pero triste. Estar triste para escribir. Escribir para no servir, ni estar triste.
Esa angustia de breves resurrecciones, esa línea de silencios y gritos.
8
A las líneas dolorosas hay que limarlas pronto.
9
El placer de escribir está en quien escribe. El lector sólo está para olvidar.






