miércoles, 11 de noviembre de 2009

LUZ DE UN FOCO CARNÍVORO


(Jeff Koons)


Para Julio Serrano, un tanque de gasolina




Una noche más, dos cervezas, compañía y un jabón deshecho tapando el drenaje de la tina. La compañía absurda llena de sentido, humo de cigarrilos Camel y música, mientras mordisquea una pizza hawaiana dejándola en la orfandad de una caja vacía.“Algunas veces en la noche hay rostros de doncellas” La papelera del baño es un cementerio de toallas faciales envenenadas.


Aún sueño con escribir cuatrocientas cincuenta páginas a doble espacio en letras Times New Roman, pero debo levantarme de este deterioro, tomar la libreta de teléfonos, marcar el código de área de mi agente en Barcelona, alcanzarla antes de que aborde su avión y descubra una joven promesa. Las mujeres me piden a gritos que les escriba “ahora sé que estoy loco, porque hay aquí un millón de personas enojadas con el tráfico”. Destapo la bañera y bebo otra cerveza mientras me doy un regaderazo y el agua caliente me limpia los oídos. Pongo los pies frente al espejo y me veo de cuerpo entero; allí estoy, sonriendo, subiendo uno por uno los botones de mi camisa, repasándome los pelos de la barba, estirándome con gel el cabello; trato de lavarme los dientes hasta la lengua y escupir el sabor desabrido de la Colgate para salir a cazar, a conseguir, a vender; existen los escritores que se venden y los escritores que son comprados, me sentiría feliz en cualquiera de las dos situaciones.

No es fácil escribir, no es exacta ni precisamente fácil; uno se acostumbra a que la mano obedezca con velocidad, las ideas son más rápidas que la mano, pero a veces la mano no obedece, parece que no quisiera escribir, entonces hay que quitarse el ansia, esperar y darse cuenta que los años pasan de esa manera, esperando.


El último cigarro prometido. Su ceniza es vertical y se sostiene, una torre de ceniza, papel quemado, un soplo y se incinera, se hace más haciendo ceniza que haciendo libros. Lo peor de todo es que no existe jubilación para el escritor, los deseos de escribir no se acaban, no es posible dejar de hacerlo. Entonces aparece la vida mediocre. Esta vida, por ejemplo. Tras años de éxito, tras cuatro libros toditos vendidos, muchas reseñas, muchas entrevistas, viajes, viviendo dos años en Nueva York, luego Londres; después de ser un joven Hemingway, de Hemingway sólo me queda la obsesión venérea y las obstrucciones intestinales. A la mierda... Y luego de todos esos críticos sólo queda la salmonela. La salmonela del crítico viene dentro de una ensalada de amor, ese amor que sólo los crítico pueden dar; los cintillos rectangulares alrededor de los libros, “el joven Hemingway”, un viejo foco de luz carnívora, una voz emergente y urgente... todos los abrazos y los recortes que se pueden acumular. La chequera deja de doler y la fortuna sentada de esta forma... como la Monalisa... así... con este gesto y uno frente a ella tratando de hacerla reír.


Una mujer acaba con otra y otra con otra y de esa forma se acaba esa fortuna y las ganas de escribir. Algunas ponen sus cremas en el botiquín, otras dejan sus bikinis en el piso, algunas acostumbran ordenar por colores y letras los refrigerados, algunas se trajeron hasta el lavatrastos, pero a ninguna de ellas les dediqué una sola línea, puedo decir con mucho orgullo que jamás he escrito algo sobre el amor, porque las mujeres que he conocido siempre se han conformado con estar ellas y nunca con ser felices. “Es que tenés una forma complicada” Decía la última, una con el pelo pintado de negro y lentes de punta que la hacían parecer una bruja a lo Pizarnik.

Ya leíste a…

Ya, ya, ya leí a todo el puto mundo, ya los leí a todos ellos, no me gustan, no quiero escribir así, preferiría tener hemorroides, preferiría cualquier cosa.


Pero cuando viene la inspiración, parece un motor de Ferrari. Las cosas se cruzan y uno las esquiva para no atropellarlas, las velocidades se hacen ineficaces para controlar esa máquina, ¡qué máquina! Pero si las sirenas se acuestan temprano y no terminan de dormir, quedan los corazones rotos de las muchachas, de las agentes literarias, de los críticos de domingo, de las madres que esperan la pensión alimenticia y los abogados. Claro, es un foco de luz carnívora. Desperdiciar el tiempo pensando en conseguirlo todo, y...

Todavía no comienzo. Es mejor dar una vuelta al parque, luego voy a enviarle un correo electrónico a mi agente y le pediré mil dólares: apartamento, lavandería, gasolina... o será mejor que llame ¿tendrá su celular activado?


Siento lástima y mal aliento.

martes, 3 de noviembre de 2009

OTRO CIBORG AMARILLO

(Mariko Mori)

todo lo contrario,

gary numan es como nosotros:

otro ciborg amarillo


hacer un pop impopular

qué gracia


una paleta helada

sin sentido común


un frío fantasma de las navidades futuras

numan

avanza en su corvette blanco

desde los áridos ochentas

desde el síndrome de asperger

desde la luna de otro planeta

            y en la remota ubicación de chunches espaciales anota


mi amor es líquido en cristales rotos

mi amor es líquido saliendo del ojo de la jeringa

mi amor es líquido goteando en el látex abandonado


así va la noche:

              mills y bromo me ven

                   todos parpadeamos en silencio

                                      y continuamos la tonada