jueves, 12 de diciembre de 2013

MILNOVECIENTOS89




Historia aparte. Los letreros encendidos y mis manos cubriéndome las orejas. Finales del ochenta y nueve. En el parqueo de un supermercado me emborracho por primera vez. Estudio la secundaria en una escuela nocturna. Soy plenamente feliz.

Ahora me abstengo de cometer errores. Ahora todo puede suceder y nada posee verdadera alegría. ¿O soy más consciente del peligro?

Mi tiempo pasó del amarillo al blanco. Un tono encerado y opaco es hoy en día. El recuadro de una película de Krzysztof Kieślowski .


Se agotan las promesas. Deberán surtirme los minutos de un verdadero significado.


(Fondo para disco de John Zorn, página 129, Editorial Germinal)

viernes, 6 de diciembre de 2013

TRUFFAUT



Volver a la película que pude ver hace diez años.

Aquella noche salí solo de un centro cultural francés. Los cuatro o seis locos que estábamos en el cine comentábamos la película mientras bebíamos chocolate en un Mc Donald’s. Blanco en negro. Fotografía, prisma, poemas.

400 golpes. Lo que me empujó a escribir y me hizo encender un destino distinto al que habría llevado. A las películas francesas gratuitas del lunes les debo todo lo que tengo en la vida.


(Fondo para disco de John Zorn, Editorial Germinal 2013)

viernes, 9 de agosto de 2013

DE FONDO PARA DISCO DE JOHN ZORN








































El hombre que siempre se va. Siempre lleva su sobra. Siempre viene del frío y pierde más calor.

El hombre que siempre se va se recuesta en el sillón y parece un animal perdido. Pone su música, fuma, se reclina para leer, en su cabeza las figuras vienen de golpe y se va un tanto perturbado. Es un extraño para sí mismo.


El hombre que siempre se va tiene imaginación peligrosa. Muchas veces lo alcanzan los rayos y se inventa un zodiaco de situaciones catastróficas que lo atormentan.
El hombre que siempre se va quiere ser libre de su propia infancia. Infancia llena de miedos y animales solitarios. Se ve como un ciego que se queda solo. Entonces teme haber existido para la tragedia.


El hombre que siempre se va. Tiene sueño las 24 horas al día, pero jamás duerme. Piensa que dulcemente llegará el día de irse. Se abandona. Pero de pronto la alegría más diminuta le interrumpe sus planes de fuga.


El hombre que siempre se va. Quiere de forma extraña, extraña es su manera de entregarse, siempre pide menos y se las arregla para conseguir m
enos aún.

El hombre que siempre se va siempre está lejos. Siempre se ha ido. No se le ve partir.

(Página 103 "Kaminal Juyú" de Fondo para Disco de John Zorn)

viernes, 26 de julio de 2013

.1

Joy Division/Closer



tengo un número inexacto
de cosas en mi cabeza

quizá porque carezco de memoria
y siento la nostalgia de mañana

tengo los sueños que me hacen hablar dormido
también un dolor sistemático que llaman sensibilidad

tengo amigos que van conmigo hasta la madrugada

soy el padre que no tuve

también el naufragio
solitario

a veces tengo mi combustible
lo sabes
la poesía

mis rodillas sostienen a mi hijo
y mis manos levantan gruesos libros sagrados

ten
recibe este poema y jamás lo olvides



martes, 2 de julio de 2013

LA MUCHACHA DEL PÓSTER



Julio Hernández Cordón/ Polvo

La muchacha del póster muestra su sonrisa blanca. Micro traje de baño, piel dorada, cabello rubio y liso... anuncia licor, pero sostiene una pelota de fut y sigue con sus ojos azules a quienes entran y salen de la tienda.

Detrás de la reja y del mostrador, una señora con un niño pequeño (seguramente su nieto) está pendiente del noticiero del medio día. Entra una anciana indígena, le pide azúcar y huevos, la mujer se levanta despacio, sin despegar la vista del televisor, recibe el billete y saca vuelto de una cajita de metal llena de monedas y billetes. Regresa con el niño que está jugando en el piso con algunas tapitas y tazos.

Junto a la puerta de entrada hay una mesita de pino, con un mantel plástico y un cenicero con sal. Una moto se parquea y entra un muchacho delgado, moreno, con bigote ralo. Se quita el chaleco numerado y pone su casco junto al maletín de cuero lleno de papeles que tiene atravesado por el hombro: “Doña Mati... Doña Mati... me regala un octavo y dos tortrix”, la mujer lo saluda y corta cuidadosamente el encargo de la tira de frituras que cuelga de un lazo plástico. Pone el pequeño envase sobre el mostrador junto una botella plástica de cola a la mitad, un vaso y las bolsitas con chucherías. El mensajero se sienta justo frente a la chica del póster, que desde una playa lo saluda sensualmente. Mezcla el trago y mastica sin despegar su mirada del póster. “Rubén ¿Sólo eso va a almorzar...? mire que después uno se enferma si no come.” le dice la mujer mientras se sube al niño al regazo. Él se ríe y le dice que no alcanza para el almuerzo.

Luego de un rato levanta sus cosas, paga con un billete de a diez y se despide. Da el último vistazo a la muchacha del póster, recoge los papeles, se coloca de nuevo el maletín, el chaleco, el casco y se sube a la moto para continuar con la chamba de todos los días.

(De imágenes para un View-Master)

martes, 18 de junio de 2013

EN LA NADA: PRIMERO Y SEGUNDO VACÍO

Ingmar Bergman / Séptimo sello



En la nada, primero y segundo vacío.

La soledad y sus consecuencias.

Reacciones: 

los nudos en cada paso. Lo que puede verse en un espejo.

En el espejo pueden reflejarse, solo pueden reflejarse otros.

Un siglo de parpadeos, un siglo de dolor en las sienes. Los golpes que se acumulan adentro.

Los rencores más obstinados.

La retórica.

El zumbar de oídos.

Las vidas mejores que nunca llegan.

Sólo se abren ventanas para respirar, pero el encierro es lo mismo:

el mismo sórdido vagón.




jueves, 6 de junio de 2013

UNA COLECCIÓN DE MARIPOSAS DISECADAS: ENTREVISTA DE JUAN DIEGO OQUENDO ALREDEDOR DE UN VIEW-MASTER





J. O. ¿Cuánto tiempo llevabas sin acercarte al relato breve? 

J.P. Pues muy poco, el relato  breve es quizá el (odio esta palabra) “género” que agoto usualmente. Lo que yo considero novelas, son para algunos escritores cuentos, lo que yo considero cuentos, para otros quizá son poemas, lo que pienso que son poemas, me dicen que son  relatos o aforismos... En fin. 



J. O.¿Qué te permite esta narrativa instantánea que no posee el verso? 

J.P. No creo en el verso como no creo en la novela ni en el cuento actual. Creo en los relatos donde el lenguaje está cargado de sentido. Veo la novela como la posibilidad de narrar amenamente un ensayo.  La poesía derrapa en todo lo escrito. Un narrador que no escribe con poesía es como un niño tonto contando una película.



J. O.. ¿Cómo es el proceso de escritura, de creación, de estos textos? 

J.P. Es azar. Textos publicados por aquí y por allá. Es como una colección de mariposas disecadas. Encuentras los especímenes más extraños, les clavas un alfiler y los exhibís. Los relatos complementan algo, lo difícil es interpretar qué tipo de imagen reúnen. Hice una antología de lo que creo es capaz de decir algo a través de las imágenes, como las diapositivas o los negativos insertos en las ruedas de un View-Master.



J. O.¿Hubo alguna lectura de cabecera durante dichos momentos?  

J.P. Un lector  con mucho recorrido encontrará algunas claves: Thomas Berndhard Raymond Carver,  Augusto Monterroso y Franz Kafka… esos creo que son los autores que tengo en mente.



J. O. El espacio tiende a ser urbano en tu obra, en particular esta ciudad. Pero hay  momentos en donde salís a otros sitos. ¿Qué hay allá afuera desde la visión del  capitalino? 


J.P. Recurro a lo que tengo cerca. Me gusta cuando quienes me leen piensan  que yo soy el protagonista, que todo eso es autobigráfico. Me halaga que lo piensen, porque es como una manera de decirme que es creíble, que sólo viviendo una historia uno es capaz de escribirla.



J. O.Parece que todos tus personajes caen en la nostalgia, en la imposibilidad del encuentro o en la incomunicación. ¿Es la cotidianidad tan desoladora? 

J.P. Los libros que más me gustan tratan exactamente de eso. Mi intento es escribir algo que a mí me gustaría leer.  Soy cautivo de un karaoke lleno de referencias al desencanto y a la incomunicación y nostalgia.



J. O. Para vos, ¿qué es la trascendencia?  

J.P. Quedarse en la memoria de pocos,  pero trascendentes.  Uno intenta escribir para los inteligentes, para los grandes.  Las mayorías están muy ocupadas en sus asuntos y prefieren lo pasajero. Es difícil a travesar el blindaje de mediocridad que protege a las masas, escribir es un modesto ejercicio de persistencia creativa.  No se escribe mucho redactando mucho.  se  escribe más pensando y trazando una Vía Láctea personal. Haciendo cosas que luego, al verlas citadas o referidas por otras personas, uno piensa que jamás las hizo, 
que eran como piezas que estaban desperdigadas por el piso y que uno tan sólo las recogió y las puso sobre la mesa…

lunes, 3 de junio de 2013

ENTREVISTA DE BYRON QUIÑÓNEZ: IMÁGENES PARA UN VIEW-MASTER




Imágenes para un View-Master contiene: Afuera (novela), Sus palabras a la cámara (relatos en primera persona) y Cable y memoria, “historias compartidas con personas de mi generación, la del 80-90”, afirma Payeras.

BQ ¿Cómo concebiste Imágenes para un View-Master?

JP El libro tiene un comienzo incidental. Cuando era niño tuve un View-Master –esos juguetes setenteros que consistían en un lector de diapositivas en disco– y pasaba mucho tiempo observando las imágenes de una colección de discos de Star Wars que traía. Al encontrarme con que se trataba únicamente de negativo a contraluz me puse un día a mancharlos con tinta de lapicero, y luego, al meter los discos encontraba las imágenes alteradas. Las manchas se veían enormes y daban otra forma a las figuras fijas, o sea, alteraban la fotografía y el relato. La idea del libro viene de allí, de esas imágenes congeladas que pasan como en carrusel pero que son como ideas fijas que se mueven. Responden más a una imagen que a la construcción de un cuento o una novela.




BQ Los textos incluidos, según entiendo, son una antología. ¿Son cosas ya publicadas, una especie deJavier Payeras Greatest Hits?

JP  No. Es una antología que conforma un libro distinto; mi intención es más bien formar un libro que tuviera una novela, Afuera, y una secuencia que la complementara y acabara. 

BQ ¿Un monstruo de Frankenstein literario?

JP ¡Jajajá, eso me gusta! Sí. Se trata de un libro abierto para una lectura emocional, una lectura de la memoria, de cuadros e imágenes compartidos. Son textos muy dispersos que de pronto cobran forma en un mismo hilo, como sucede cuando encontrás piezas de un rompecabezas que nunca terminaste de armar y de pronto encajan. Uno puede escribir mucho, como piezas separadas, pero de pronto todo comienza a coincidir y te das cuenta de que realmente estás escribiendo capítulos y fragmentos de un mismo libro. La misma evocación, los mismos espacios, los temas: la infancia, la sobrevivencia, las despedidas... Es como ponerte a clasificar botones por color y por tamaño, o como tratar de encontrar las piezas de un juego de mesa que se cayeron al piso.

BQ Afuera tiene un tono depresivo. ¿Imágenes también?

JP Sí. Pero está escrito en clave de imágenes. Tiene el mismo diseño –digámoslo así por no encontrar una mejor palabra–, porque cada capítulo muestra una viñeta, una imagen, una especie de transparencia donde el niño (personaje) dialoga con el adulto que será y viceversa. Afuera es un relato que personifica el miedo a crecer y a habitar ese afuera. Ese afuera lleno de restricciones, de agresión, de histeria. Todo eso que está muy reflejado en los personajes que llenan los relatos que siguen a la historia. Cuando concluye la novela, deviene la catarata de relatos breves que dibujan rostros, circunstancias y atrocidades cotidianas. Son relatos de dos a tres páginas. Y llevan esa intención de ser imágenes como de un View-Master. Instantáneas. Ventanas a las vidas de muchos seres cotidianos, gente que vemos por todas partes. Madres, hijos, ancianos, diálogos en cantinas, sueños, personas que pelean por un poco de dignidad para vivir.

BQ ¿En qué género literario te sentís más cómodo?

JP Aunque suene trillado: uno escribe lo que le gustaría leer. Mi intento es lograr escribir un ensayo que sea un buen relato. Un relato que sea un poema o un poema que sea una novela. Trato de complementarme con fragmentos donde se rompen esos viejos y desteñidos esquemas de la poesía versus relato versus ensayo. Un lector avezado podrá darse cuenta de que mucho de lo que está en Imágenes es una gran reverencia a Raymond Carver, Augusto Monterroso o a Thomas Bernhard. 

BQ ¿Cómo ves que una editorial grande se interese en la nueva narrativa y lance una colección como Punto de Lectura?

JP Es un enorme privilegio. Un espacio que se abre a autores que llevamos más de diez años escribiendo. Creo que este tipo de iniciativas por parte de editoriales internacionales hace que se haga visible Centroamérica en el mapa editorial latinoamericano.

BQ¿Qué opinás del e-book como herramienta de distribución?

JP

La difusión de la literatura cambió trascendentalmente con la Internet. Ha democratizado y ha dado mérito a escritores que estaban a las márgenes del espacio editorial controlado. Y la distribución de libros a través de esta plataforma beneficia a los autores que están afuera de las márgenes de visibilidad de los lectores, académicos y empresarios del libro. Es el futuro.

viernes, 17 de mayo de 2013

IMÁGENES PARA UN VIEW-MASTER





Igual que casi toda la prosa escrita por poetas, la de Javier Payeras puede ser estática, hipnótica y, en el mejor de los casos, extática. “Imágenes para un View-Master”, que da el título a esta colección, es como un collar hecho de extraños, tiernos o terribles abalorios. En estas “filminas” Payeras deja que sus personajes—anti-héroes urbanos—se muevan en territorios de límites vagamente delineados entre lo banal y lo trascendental. Su lectura—como la fugaz mirada involuntaria en un espejo- nos deja ver algo inesperado, incómodo o hermoso, sobre un fondo inhumano del que ya no nos percatábamos, de puro familiar.


Rodrigo Rey Rosa

Punto de Lectura 
Edición de Bolsillo 
Santillana
2013