martes, 29 de julio de 2014

LAS ANOTACIONES EN ESTE CUADERNO CUANDO TODO SE ALEJA

Chinatown / Roman Polanski


Las anotaciones en este cuaderno cuando todo se aleja.

Mi casa sin sol, mi sol sin respuesta, sol que espera.

El ruido y el ruido y el ruido.

Mi fuerza imperfecta con mi vida imperfecta.

Las anotaciones en este cuaderno... poemas malos: locura tan sólida... verdad a distancia, dolor que consuela / puerta / ventana / rama / sonido.

Mi día y mi noche y mi amanecer.

El deseo de venirme con rabia.

La esperanza de otros días.

Mi mano.

Este cuarto de esquinas.

Este cansancio de agua, de viaje, de suma, de zodiaco y de agujas entrando al alma.

Y toda mi materia es un papel que siente, porque ninguna servidumbre vale la pena.

Sólo estas anotaciones en este cuaderno cuando todo se aleja.

miércoles, 9 de julio de 2014

CHOCOFUT


Win Delvoye

Algo se torció en mi vida el día cuando el entrenador de futbol del equipo me sacó de la selección de la colonia. El problema: estigmatismo y miopía. En la casa no había plata para comprar lentes de contacto, así que fue necesario adecuarme a los aros más baratos y menos disimulados. A finales de los ochentas usar anteojos no estaban de moda y estar medio ciego era casi como no tener piernas en este deporte.

Yo no era un nerd, era todo lo contrario: un retorcido acosador pendenciero y estúpido, que leía a escondidas para no darme “color” de pensante. Recuerdo que mi maltrecha visión se hizo evidente el maravilloso año 86 que fue, según doctos en el tema, el mundial más proteico de la historia gracias a la poesía de D.A.M. ( Maradona ). Para entonces los sueños mundialistas de la Selección de Guatemala se habían ido al caño gracias al muy civilizado equipo canadiense. Para ser honesto, ni siquiera recuerdo los partidos de nuestra sele. Mi tragedia pubescente y la tragedia de un país que nunca ha despegado se volvieron una. Nunca he vuelto a tocar un balón y los chapines tampoco alcanzamos la pesadilla de jugar en esos grupos de la muerte que son las grandes maquinarias de guerra futbolera, ya saben: Alemania, Brasil, Italia, Argentina, Nigeria, Holanda…

De llegar un día al mundial, ¿qué sucedería? Turismo de lujo para nuestros jugadores. Sexo para nuestros jugadores. Aplauso para nuestros jugadores. Un grupo de chapines facinerosos que toparían tres tarjetas de crédito con tal de ver todos los partidos de Guatemala, que sin ser pesimista sino anarcorealista (como trato de ser siempre) no pasarían de tres contundentes derrotas, a menos que Maximón nos diera la bendición de jugar en un grupo conformado únicamente por equipos de la CONCACAF. Está difícil.

El escritor mexicano Juan Villoro me comentaba hace unos días que los países con mayor rating televisivo durante la fiesta universal del balompié son los que llegaron, mas no tienen posibilidades pasar de la primera ronda o bien ni siquiera llegaron. Curioso dato. Pienso que el día que nosotros lleguemos a cantar el Himno a la gramilla de un estadio durante el magno evento, es porque seremos un país tan próspero y tan civilizado que seguramente la pasión futbolera habría sido reemplazada por otros temas menos divertidos, pero acaso más profundos. Pero la verdad no quiero ser aguafiestas, amo el futbol aún con sus partidos vendidos y sus jugadores drones. Quizá porque también amo las derrotas de infancia que me llevaron a la literatura.

Publicado en Revista Itch

lunes, 7 de julio de 2014

LAS ESTRELLAS, RESTAURANTE CHINO ZONA UNO

The Wizard of Oz / Victor Fleming



Un escritor de la Galaaxiaaa cuando vuelva de mear te explico porque el Bporges cita a Whiptman

(trata de levantarse, se cae)

...escritor de la galaxia...unn escrittttoorr de la galaaaxia pisaaado

(se ríe y se orina), 

...pero vos sos el típico hijueputa que quiere ser escritor y no hace más que pasársela tomando mierdas finas y hablando de libros que no entendés... pero si fueras escritor de la galaxiaaaaa.

Lo levanté, se quedó dormido sobre la mesa y pague la cuenta. Luego me fui a la casa y le dije a mi mujer que me iba a encerrar y que iba a escribir algo... y que esta vez escribiría algo realmente bueno.